Petro violó Constitución Nacional con el decreto del salario mínimo
Resumen
El presidente de Colombia actúa autoritariamente, ajustando el salario mínimo un 23% en contra de las recomendaciones, abusando del poder y afectando la democracia con acciones que parecen alinearse con un régimen autoritario, generando rechazo internacional.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
El comportamiento perverso del presidente de la República, al tomarse arbitrariamente los recursos de los ahorradores para convertirlos en bonos de crédito para financiar las campañas electorales de sus mas obsecuentes amigos, muestra la radiografía de un mentiroso que se aferra al poder, buscando pretextos para engañar calentanos. Está desesperado el presidente de la república, porque desde los Estados Unidos lo han llamado al orden, exigiéndole respeto por las instituciones y una cabal explicación de la plata que se robaron en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, donde aparecen comprometidos los exministros de hacienda y de gobierno, además de algunos parlamentarios de la ‘Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes’, más untados que la vara del gallinero.
De acuerdo con las pruebas técnicas y administrativas, allegadas a la oficina de planeación nacional, el nuevo salario mínimo solamente podía reajustarse por el seis por ciento (6%), que era el promedio ponderado del aumento del costo de vida en Colombia. La desafiante determinación del presidente de la república de aumentar el salario mínimo en una suma superior al veintitrés por ciento (23%) se convierte en un abuso de poder, sin antecedentes en la reciente historia de la nación. El presidente Petro aseguró hace varios años a un grupo de congresistas del denominado ‘Pacto Histórico’ que se proponía acabar con el derecho a la propiedad privada a punta de nuevos impuestos.
Para los grandes, medianos y pequeños industriales y comerciantes, la cifra de desempleados que dejará la hecatombe guerrerista de Gustavo Petro, conducirá a la destrucción de la economía, a la perdida del empleo para 771.000 personas en medio de la turbulencia social creada por los terroristas que se tomaron el poder presidencial en Colombia. El presidente Gustavo Petro quiere entronizar en Colombia otro régimen comunista como los de Cuba, Nicaragua y Venezuela, modelo de bandidos que han esclavizado a varios millones de latinoamericanos. Ha dicho que se marcha del país para dictar conferencias acerca de como se disuelve el sistema capitalista en América Latina.
Lo que parece que le espera al presidente Petro es una condena del gobierno de los Estados Unidos, por haber profanado el templo de la democracia más respetable del mundo. Ya veremos en que termina la vanidad de este personaje mentiroso, que de la noche a la mañana quiere sacrificar a este país, en peligrosa alianza con la narcoguerrilla que se ha tomado gran parte del territorio nacional de Colombia. Y que decir del ministro del interior, Armando Benedetti, que conoce los vericuetos de la conducta criminal del primer mandatario y que amenaza con destapar la olla podrida de la corrupción que ha convertido en ‘gestores de paz’ a los peores criminales de Colombia.