¿Por qué muchas personas se tapan los ojos durante un penal decisivo? La psicología tiene la respuesta
Taparse los ojos durante un penal es una reacción natural del cerebro ante la alta tensión y la sensación de no tener control sobre un momento decisivo.
Taparse los ojos durante un penal es una reacción natural del cerebro ante la alta tensión y la sensación de no tener control sobre un momento decisivo.
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Un penal decisivo puede durar apenas unos segundos, pero para muchos aficionados parece una eternidad. Taparse los ojos, mirar hacia otro lado o incluso abandonar momentáneamente la habitación son reacciones más comunes de lo que parecen y, según la psicología, tienen una explicación.
Especialistas consultados por el diario francés L'Équipe señalaron que este comportamiento está relacionado con la intensa carga emocional que genera un penal y con la sensación de no tener ningún control sobre una acción que puede definir el destino de un partido.
La psicóloga e investigadora Ayala Denul, de la Universidad de Gante, explicó que la combinación entre una alta tensión emocional y la imposibilidad de intervenir provoca sentimientos de ansiedad, angustia, frustración e impotencia.
"Muchas personas creen que un entrenador o un deportista debe actuar como un robot, ajeno a las emociones, pero eso no corresponde a la realidad", sostuvo la especialista.
El debate surgió durante el Mundial de 2026, cuando el seleccionador de Bélgica, Rudi García, decidió darse la vuelta y mirar hacia la tribuna mientras Youri Tielemans ejecutaba un penal decisivo frente a Senegal. La escena llamó la atención, aunque los expertos consideran que se trata de una reacción completamente natural.
La conducta no es exclusiva de los aficionados. El investigador Geir Jordet, especialista en psicología del deporte, recordó que incluso entrenadores y figuras reconocidas han evitado observar momentos decisivos. Entre ellos mencionó al técnico alemán Jürgen Klopp, quien durante su etapa en el Liverpool prefería no mirar los penales ejecutados por James Milner.
Klopp llegó a explicar que evitaba observar los lanzamientos porque no quería sentir que podía influir, de alguna manera, en el resultado.
Los especialistas afirman que, durante un penal, el cerebro suele concentrarse primero en el riesgo del error antes que en la posibilidad del éxito. Ese mecanismo hace que muchos seguidores anticipen el peor escenario y experimenten el desenlace como si ellos mismos fueran quienes ejecutan el disparo.
Además, cuando el partido se vive en grupo y existe una fuerte identificación con el equipo, las emociones se intensifican.
"Los éxitos y los fracasos del equipo terminan sintiéndose como propios", explicó Denul.
No obstante, Jordet advierte que la reacción puede tener un efecto diferente cuando proviene de entrenadores o integrantes del cuerpo técnico. Desde su perspectiva, apartar la mirada durante un penal podría transmitir inseguridad a los propios jugadores o reforzar la confianza del rival, ya que el lenguaje corporal también comunica emociones.
Por ello, aunque reconoce que el impulso de no mirar es completamente humano, considera que quienes tienen una responsabilidad directa sobre el equipo deberían intentar gestionar la presión manteniendo la atención sobre la jugada.
En definitiva, cerrar los ojos o mirar hacia otro lado durante un penal no es una muestra de debilidad ni una superstición. Para la psicología, se trata de una respuesta natural del cerebro frente a uno de los momentos de mayor tensión emocional que puede ofrecer el deporte.