Por un 2026 sin patologías
Resumen
El artículo aboga por normalizar la empatía como un propósito y dejar de considerarla una enfermedad. Propone un cambio hacia un “dar” auténtico, desinteresado y responsable para mejorar el bien común, sin depender de promesas heroicas o reconocimientos públicos.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Rodrigo González Márquez*
Hay que callar la empatía para vivir bien, no darle un ápice. Medio centímetro cedido a la conciencia sería la muerte. De otro modo no nos atreveríamos a entrar a un restaurante a pedir una buena hamburguesa con papas y finas hierbas ensalzadas, o catar un buen vino, al menos fingir catarlo.
No se nos pasaría por la cabeza el entrar a un almacén a comprar un pedazo de tela confeccionada, quizás con un logo identitario de renombre. Sería una afrenta rayana en la demencia comprar palomitas y pagar entradas al cine. El secreto está en apagar la voz interna que susurra la pobreza ubicua.
Acallar a toda costa cualquier intento de saber que estamos gozando de un placer negado a miles. Es sencillo, muchos lo han hecho y muchos lo siguen haciendo. Desde todas las esferas. Incluso, algunos que han sido parte de “el poder”.
No existe otra fórmula para apaciguar el dolor que podemos sentir por las vivencias ajenas. Parece que se ha convertido en una patología, rara, extraña por demás, el comparar nuestro “buen destino” y ventajas sociales con las desgracias de los demás. En nuestros días, es un enfermo quien con fortuna y nadando en goce piensa que “no lo merece”, y siente un poco de pena por quienes no han tenido las mismas oportunidades.
Para tener un cambio no necesitamos un super héroe que aparezca cada cuatro años prometiendo arreglar la vida de todos. Lo único que necesitamos es “enfermarnos” y comenzar de nuevo a sentir lo que otros sienten. A dejar de ignorar la mala suerte de “aquellos”. A esforzarnos por dar. Seguramente así la empatía dejará de ser una enfermedad, y se convertirá en un propósito el velar por quienes están varios escalones abajo.
El fin del ser humano, no en un sentido fatalista, sino desde la estructuración de lo anhelado, debe ser el “dar”. Pero la moral Cene que encargarse de filtrar ese “dar”. El “dar” debe ser responsable, contextual, empático. Los grandes problemas de la historia han sido producto de un erróneo entender del “dar”.
El convencimiento de que la gente necesita recibir esto o aquello, sin contar con el criterio mismo de esas personas, crea ideas; y casarse, sin ánimos de divorcio, con una idea crea ideologías. Las ideologías tienden a cerrar violenta y celosamente las puertas a otras ideas. Se convierte en caldo de cultivo idóneo para
conflictos irresolutos, conflictos sin cabida para el diálogo, conflictos perversos, conflictos testarudos. Hoy, a pocos días de haber iniciado una nueva ronda de 365, la invitación es a “enfermarnos”, o dejar de catalogar como “enfermedad” la empatía.
Una invitación a normalizarla, a pensar en lo que nos motiva a “dar”. Si el reconocimiento público, o la acumulación de favores por cobrar es lo que mueve ese “dar”, es mejor abstenerse del intento. Si nos enfocamos en un “dar” sincero, empático, auténtico, estaremos salvando el 2026.
Entre más convencidos existan, de no creer que estamos enfermos por pensar en los demás, o ser raros por tener conciencia del buen actuar, o por querer “dar” sin contraprestación o a la espera de un reconocimiento ante un público, menos necesidad de promesas heroicas o deidades encarnadas se necesitarán.
Por un 2026 libre de patologías. Por un 2026 de gente empática. Por un 2026 cargado de “dádivas” desinteresadas. Por un 2026 de auto salvación. Ojalá que las fiestas, el regocijo y el contacto de los abrazos incontables de hace un par de semanas nos contagien de empatía para hacer de esto que la divina providencia ha gestado, un mundo mucho más llevadero, un mundo por el que miles y miles hoy piden a gritos no ser ignorados.
Memento Mori: caminar con intención de ser mejores personas y velar por el bien común, es ser conscientes de lo pasajero de la vida, de lo e8mero del andar.
* Exdefensor Regional para Santander y Magdalena Medio. Docente y Consultor en manejo de conflictos X: @rodrygonzalezma