Preocupación por aumento de grupos neonazis que amenazan líderes en Colombia
El Ministerio del Interior alertó por la presencia de grupos neonazis en Bogotá, señalados por amenazas, agresiones y propaganda de odio contra líderes, colectivos juveniles y minorías.
El Ministerio del Interior alertó por la presencia de grupos neonazis en Bogotá, señalados por amenazas, agresiones y propaganda de odio contra líderes, colectivos juveniles y minorías.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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El Ministerio del Interior lanzó una advertencia sobre la presencia de organizaciones de ideología neonazi en varias localidades de la capital. Los casos documentados incluyen ataques con armas blancas, amenazas contra defensores de derechos humanos, quema de libros y difusión de propaganda de odio, hechos que han encendido las alertas de las autoridades y organizaciones sociales.
Bogotá enfrenta una preocupante reaparición de grupos de extrema derecha de inspiración neonazi. Lo que durante años fue considerado un fenómeno marginal hoy vuelve a ocupar la agenda pública, luego de que el Ministerio del Interior emitiera un pronunciamiento condenando las amenazas y actos de hostigamiento atribuidos a estas organizaciones contra procesos juveniles, líderes comunitarios y expresiones culturales en varias localidades de la capital.
La cartera política denunció que los hechos se concentran especialmente en Suba, Engativá, Kennedy y Fontibón, donde organizaciones sociales han venido alertando sobre intimidaciones, discursos de odio y agresiones físicas dirigidas contra defensores de derechos humanos, colectivos artísticos, ambientalistas y organizaciones comunitarias.
La directora de Derechos Humanos del Ministerio, Jomary Otegón Osorio, afirmó que este tipo de expresiones resultan incompatibles con el Estado Social de Derecho.
El Ministerio advirtió que las amenazas contra organizaciones barriales constituyen un ataque directo contra la participación ciudadana y el derecho a defender los derechos humanos.
Por ello solicitó a la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional y las autoridades distritales adoptar medidas urgentes para prevenir nuevos hechos de violencia e investigar a los responsables.
Los casos que encendieron las alarmas
Desde comienzos de 2025 organizaciones sociales y concejales de Bogotá han venido denunciando un incremento de acciones violentas atribuidas a grupos que reivindican abiertamente la ideología nazi.
Uno de los episodios más graves ocurrió en febrero de 2025 en la localidad de Suba, cuando dos jóvenes fueron atacados con armas blancas tras participar en un evento comunitario denominado Antifa Sonoro, espacio organizado para promover la convivencia y rechazar el fascismo.
Según las denuncias de la Fundación Lazos de Dignidad, los agresores pertenecían a un grupo que posteriormente difundió en redes sociales un video adjudicándose el ataque y exaltando la violencia mediante consignas de inspiración neonazi. Las víctimas sufrieron heridas de gravedad y el caso fue denunciado ante la Fiscalía.
Las denuncias también señalan que estos grupos utilizan redes sociales para difundir propaganda racista, antisemita y xenófoba, así como para intimidar a quienes consideran adversarios políticos.
Quema de libros y amenazas a minorías
Meses después, en abril de 2025, otra denuncia volvió a poner el foco sobre estas organizaciones. Habitantes del sector de Castilla, en la localidad de Kennedy, alertaron sobre un acto público en el que varios encapuchados portando simbología nazi realizaron una quema de libros mientras pronunciaban discursos contra líderes sociales, migrantes, personas LGBTIQ+, ambientalistas y otras minorías.
El video del evento circuló ampliamente en redes sociales y generó rechazo por el uso de símbolos asociados al nazismo y por los mensajes que promovían la persecución contra diversos sectores de la población.
La presencia de grupos de extrema derecha en Bogotá no constituye un fenómeno reciente.
Desde hace más de una década investigadores, organizaciones de derechos humanos y autoridades han documentado la existencia de colectivos conocidos como skinheads neonazis, algunos de los cuales han adoptado nombres como Tercera Fuerza, Comando Radical Nacionalista o Criminal Skins Bogotá, caracterizados por la difusión de ideologías supremacistas y por protagonizar enfrentamientos con colectivos antifascistas.
Especialistas en extremismos advierten que estas agrupaciones suelen reclutar jóvenes mediante redes sociales, conciertos de música asociada al movimiento "Rock Against Communism", gimnasios y espacios de entrenamiento físico, replicando estrategias observadas en otros países.
Señalamientos sobre redes organizadas
Durante 2026 nuevas investigaciones periodísticas también han puesto bajo la lupa la posible existencia de redes neonazis con mayor capacidad de organización.
Reportajes publicados por medios nacionales e internacionales dieron cuenta de denuncias sobre la presencia en Bogotá de células vinculadas al movimiento internacional Active Club, una red de extrema derecha que promueve entrenamiento físico, propaganda ultranacionalista y actividades de captación de jóvenes. Estas publicaciones también reseñaron controversias por presuntos vínculos de figuras políticas con integrantes de dichos grupos, señalamientos que han sido rechazados por los involucrados y que no constituyen decisiones judiciales.
El pronunciamiento del Ministerio del Interior representa uno de los reconocimientos institucionales más contundentes sobre la existencia de amenazas provenientes de grupos que reivindican ideologías neonazis en la capital.
Aunque en Colombia no existe un delito específico que sancione la pertenencia a organizaciones neonazis, las autoridades pueden investigar y judicializar conductas relacionadas con amenazas, lesiones personales, discriminación, concierto para delinquir, apología del genocidio o incitación al odio, dependiendo de los hechos concretos.
Las organizaciones de derechos humanos insisten en que la respuesta estatal no debe limitarse a la reacción frente a hechos consumados, sino incluir labores de inteligencia, prevención, monitoreo de redes sociales y protección efectiva para las personas y colectivos que han sido objeto de amenazas.