Protección de la ceiba barrigona garantizada con hallazgo científico
La UIS halló que regar la ceiba barrigona en sus primeros meses fortalece su desarrollo y mejora su resistencia a la sequía.
La UIS halló que regar la ceiba barrigona en sus primeros meses fortalece su desarrollo y mejora su resistencia a la sequía.
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Expertos santandereanos fortalecen a la reina del Chicamocha
Este trabajo abre una alternativa concreta para fortalecer la restauración de los bosques secos de Santander y proteger una especie que forma parte del patrimonio natural y biológico colombiano.
Un hallazgo científico de investigadores de la Universidad Industrial de Santander (UIS) abrió una nueva ruta para proteger la ceiba barrigona, una especie exclusiva de Colombia y símbolo natural de los cañones semiáridos de Santander.
El estudio demostró que proporcionar agua adicional durante los primeros meses de vida fortalece el desarrollo de Cavanillesia chicamochae y deja una respuesta fisiológica que permite a los ejemplares afrontar con mayor capacidad periodos de sequía.
La investigación fue liderada por Nelson Rodríguez López, doctor en Fisiología Vegetal y profesor de la Escuela de Biología de la UIS, junto con la bióloga Ludy Archila Durán, estudiante de la Maestría en Biología de la institución y directora del Jardín Botánico Eloy Valenzuela de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) y contaron además con el apoyo de ISAGEN.
El equipo examinó el comportamiento ecofisiológico de ejemplares juveniles de ceiba barrigona para establecer la influencia de las condiciones ambientales tempranas sobre su crecimiento y respuesta ante la escasez de agua.

Laboratorio y observación
Para ello, los investigadores dividieron las plantas en dos grupos. El primero recibió la precipitación natural del cañón del río Sogamoso. El segundo obtuvo una irrigación suplementaria de dos litros de agua cada 15 días durante seis meses.
Después de ese periodo, ambos grupos fueron sometidos a condiciones con distintas disponibilidades de agua. Esta fase permitió comparar la capacidad de respuesta de las plantas y determinar si los beneficios obtenidos durante la etapa inicial permanecían frente a nuevos escenarios de sequía.
Los resultados mostraron diferencias claras. Las ceibas que recibieron agua adicional desarrollaron sistemas radicales más robustos, mayor biomasa, más altura, tallos con mayor diámetro y una arquitectura general más vigorosa.
La ventaja no desapareció cuando las plantas regresaron a condiciones similares a las del entorno natural, con menor disponibilidad hídrica. Ese comportamiento constituye el principal aporte del estudio.
Los investigadores identificaron una denominada memoria fisiológica o histéresis funcional, fenómeno por el cual una experiencia ambiental temprana puede dejar efectos posteriores sobre el funcionamiento de una planta. En este caso, el acceso adicional al agua durante una etapa decisiva permitió conservar ventajas fisiológicas después del cambio hacia condiciones más secas.
Nutrición vital en primeros meses
Para Rodríguez López, este resultado demuestra que los primeros meses de desarrollo tienen un peso determinante en el desempeño posterior de la especie. La evidencia permite plantear nuevas prácticas para la producción de individuos destinados a programas de conservación y recuperación de ecosistemas, con énfasis en su preparación antes del traslado al terreno definitivo.
El hallazgo adquiere especial relevancia en los bosques secos tropicales de los cañones de los ríos Chicamocha y Sogamoso. Estos ecosistemas presentan una disponibilidad de agua limitada y albergan poblaciones de una especie que enfrenta pérdida de hábitat y condiciones climáticas adversas. La situación exige estrategias de restauración que consideren no solo la siembra, sino también las condiciones que favorecen la supervivencia de cada planta.
Un sistema de raíces más desarrollado puede mejorar la exploración del suelo y el acceso al agua. Esa condición resulta fundamental para una especie que debe soportar periodos prolongados de sequía en ambientes semiáridos. Por ello, la aplicación de esta estrategia puede elevar las posibilidades de establecimiento de las plantas en proyectos de restauración ecológica.

Valor ecológico y cultural particular
El estudio también aporta una respuesta frente a los retos que enfrenta el bosque seco tropical colombiano. Este ecosistema conserva menos del 10 por ciento de su cobertura original y está expuesto a cambios en la temperatura y en los patrones de precipitación.
En ese escenario, fortalecer desde el vivero las condiciones fisiológicas de especies nativas puede contribuir a mejorar los resultados de las acciones de recuperación ambiental.
La ceiba barrigona posee además un valor ecológico y cultural particular. Su presencia forma parte del paisaje de los cañones santandereanos y representa un componente exclusivo de la biodiversidad colombiana. Su conservación contribuye a mantener procesos ecológicos, diversidad biológica y servicios ambientales fundamentales para las comunidades y los territorios.
La alianza entre la UIS, la CDMB y el sector energético permitió obtener información con aplicación directa para autoridades ambientales, viveros forestales, organizaciones de conservación y proyectos de restauración.
La evidencia generada ofrece criterios para seleccionar tratamientos iniciales y fortalecer la calidad de las plantas antes de su establecimiento en áreas degradadas.
El estudio constituye así una herramienta científica para mejorar la conservación de Cavanillesia chicamochae. Su principal aporte radica en demostrar que el manejo de una planta desde sus primeras etapas puede influir en su capacidad posterior para enfrentar la falta de agua.