Razón y Justicia Anamnética electoral
Resumen
El artículo destaca la importancia de aplicar la "razón y justicia anamnética" en tiempos preelectorales, analizando gestiones pasadas para votar con conciencia y evitar confrontaciones personales.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Por: Rodrigo González Márquez*
Meses de campaña. Discusiones que oscilan entre alabanzas e insultos. Familias, grupos de amigos, compañeros de trabajo, reuniones de café o té, se convierten en minados espacios de improperios y fatalidades que incluso, algunas veces acaban anteponiendo el término “ex” a sus integrantes. En épocas preelectorales la abundancia de vacíos intelectuales impera en las conversaciones, permitiendo a las pasiones fluir de lado a lado sin filtros de decencia, mucho menos académicos. Las elevaciones de voz afloran, y años de vínculo se tiran a la basura en nombre de la defensa de… ¿ideales?
La personificación de mesías en seres terrenales es un hábito muy usado por la flojera intelectual. Buscamos con ímpetu alguien, con nombre y apellido que enarbole los sentimientos y frustraciones que como sociedad nos agobian a causa de las acciones u omisiones de quienes han administrado lo público. Ejemplos tenemos cada dos años. Las vallas comienzan a emerger con imágenes de personajes que miran hacia el cielo, (lo que personalmente me genera mucha curiosidad. No logro comprender si la intención es hacerse ver inalcanzable, o como un soñador eterno), algunos emulan dar un apretón de manos, o incluso hay quienes creen haber posado con su mejor sonrisa. La intención es clara, generar recordación de manera constante que gesten conversaciones alrededor de los nombres, y así, estar vigentes hasta el día electoral, momento en el que de manera visceral nos enfrentamos al tarjetón con el marcador que desvelará si la moral hace parte de nuestros atributos o no.
Pero más allá de la decisión, quiero centrarme en el análisis de lo que construimos o deconstruimos en la “previa” del día electoral. Johann Baptist Metz, teólogo alemán que estuvo solo a 9 años de lograr el centenario de vida, entre sus aportes a la política, la religión, el pensamiento y las formas de leer los contextos humanos, acuñaba la necesidad de la “razón y la justicia anamnética”. Estos términos exhortan a interrogarnos por los derechos negados en el pasado y por la vigencia de los daños cometidos, con el ánimo de tomar decisiones y emprender acciones con base en ello. En otras palabras, que lo vivido no quede solo en escritos históricos, sino que sirva como fundamento para la buena obra, y la construcción de un mejor entorno vivencial para quienes han sufrido los embates producto de la torpeza de anteriores liderazgos.
Si bien Baptiste impulsó este aporte hacia la reparación y la dignificación de las víctimas de los grandes conflictos de la primera mitad del siglo pasado, fácilmente podemos intentar integrarlos a la reparación de los daños de las malas administraciones, o a la dignificación de quienes frustradamente confiamos en congresistas para impulsar proyectos de ley responsables (al menos estudiarlos y votarlos a conciencia), o para que hicieran controles políticos ante la inacción, omisión o mala ejecución de ministros y jefes de carteras públicas.
Para esto necesitamos recordar con seriedad las gestiones, buenas o malas, de aquellos y aquellas personas o grupos, a quienes confiamos la representación de nuestros intereses en los altos círculos del poder. Solo así el voto cobrará vigencia y legitimidad, como premio o como castigo, o como un voto de confianza a quienes vienen de demostrar un buen trabajo en otras instancias. En todo caso, que la discusión no nos cueste la amistad o la familia. Que el ejercicio democrático de la toma de decisión sea un llamado a la sensatez y no a la confrontación ciega o testaruda. Es momento de construir apuestas nobles, que busquen un auténtico interés por la mejora social, y no de deconstruir relaciones, que finalmente son nuestro verdadero sostén en el círculo más íntimo.
Memento Mori: Existe una diferencia abismal entre “vivir por la política” y “vivir de la política”. Mientras una defiende y propone ideas, la otra desecha de tajo los escrúpulos.
* Exdefensor Regional para Santander y Magdalena Medio. Docente y Consultor en manejo de conflictos. X: @rodrygonzalezma