Reactivación del glifosato generó confrontación en el Congreso con el Ministro de Justicia
En el Congreso se cuestionó el regreso de la aspersión aérea por dudas sobre su eficacia, posibles riesgos del glufosinato y la falta de garantías para las comunidades.
En el Congreso se cuestionó el regreso de la aspersión aérea por dudas sobre su eficacia, posibles riesgos del glufosinato y la falta de garantías para las comunidades.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Uno de los principales asuntos abordados fue la necesidad de contar con evidencia y controles antes de cualquier aplicación. La discusión incluyó la evaluación de riesgos para la salud y el ambiente, la participación de las comunidades potencialmente afectadas, los mecanismos de seguimiento y las condiciones previas que deben ser verificadas por las entidades competentes.
En debate de control político realizado en la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes, el congresista José Luis Bohórquez puso en discusión el regreso de la aspersión aérea contra cultivos ilícitos y cuestionó al Gobierno por insistir en una estrategia que, aseguró, deja dudas sobre su eficacia, sus posibles impactos sobre las comunidades y los intereses económicos que existen detrás de su implementación.
Uno de los señalamientos más fuertes de Bohórquez estuvo dirigido a la participación de empresas estadounidenses. Durante el debate aseguró que 14 compañías de ese país podrían resultar beneficiadas con la operación y que 11 de ellas han realizado donaciones a los partidos Republicano y Demócrata.
“14 empresas de Estados Unidos van a ser beneficiarias; 11 le dan donaciones al Partido Republicano y al Partido Demócrata. Es decir, esto es un negocio. ¿Y quién pone la sangre? Ellos ponen la nariz, se la consumen toda, y la sangre la derramamos nosotros”
Para el congresista, estos intereses económicos no pueden desligarse de la relación de Colombia con Estados Unidos ni de la presión por exhibir resultados en la lucha contra las drogas. En ese contexto, cuestionó que el país vuelva a recurrir a la aspersión aérea pese a las dudas que, sostuvo, existen sobre su efectividad frente a otras alternativas.
Durante su exposición presentó cifras sobre resiembra y señaló que, de cada 100 hectáreas fumigadas, 35 volverían a ser sembradas, mientras que los programas de sustitución voluntaria registrarían niveles considerablemente menores.
A los cuestionamientos sobre la eficacia de la estrategia se sumó otro de los puntos centrales del debate: los posibles efectos del glufosinato de amonio, sustancia prevista para el plan piloto. Bohórquez llevó a la Comisión 15 publicaciones científicas para sustentar sus cuestionamientos y reclamó respuestas del Gobierno sobre las garantías para las comunidades que habitan los territorios donde eventualmente se realizarían las operaciones.
“No hubo ni un solo argumento acá para mostrarnos que el glufosinato no les hace daño a los seres humanos. No lo hubo, ni uno”.
El Instituto Nacional de Salud presentó información sobre los antecedentes de vigilancia relacionados con las antiguas operaciones de aspersión. Según lo expuesto en la sesión, entre 2003 y 2015 se registraron 93 reportes de posibles afectaciones en 65 municipios. El INS precisó que estos registros históricos constituyen antecedentes de vigilancia y seguimiento y que, por sí mismos, no establecen una relación de causalidad entre la aspersión y las afectaciones reportadas.
Minjusticia responde
Precisamente sobre este punto se concentró parte de la discusión con los funcionarios del Gobierno. En el debate participaron el ministro de Justicia, Iván Cancino González; el viceministro de Políticas y Normalización Ambiental, Gustavo Guerrero; la viceministra de Políticas de Defensa y Seguridad, Claudia Victoria Carrasquilla Minami; la viceministra de Salud Pública y Atención Primaria, Diana Julieta Díaz; la directora general del Instituto Nacional de Salud, Zulma Cucunubá; y el director de la ANLA, Sergio Arturo Piñeros.
Al responder los cuestionamientos sobre los posibles efectos del componente químico en las personas, el ministro de Justicia señaló que no podía establecer qué ocurriría con un ser humano expuesto, pues explicó que el piloto está diseñado para evaluar el efecto del componente sobre la planta.
“Yo no le puedo contestar qué va a pasar con el ser humano, porque es que este programa no está diseñado para ver qué le pasa al ser humano cuando le hagan una aspersión con uno de los componentes”, señaló Cancino.
Para Bohórquez, las respuestas entregadas durante el debate no despejaron sus cuestionamientos sobre los posibles efectos del glufosinato, la eficacia de regresar a la fumigación aérea ni los intereses económicos que, según denunció, rodean esta estrategia.
La discusión continuará en la plenaria de la Cámara de Representantes, donde el congresista anunció que llevará nuevamente el debate. “Nos vemos en plenaria, porque no van a dañar a nuestros campesinos para quedar bien con Estados Unidos”.