Secuestradores que torturaron a su víctima y le amputaron un dedo para enviarlo a su familia fueron capturados
Resumen
Capturan a los secuestradores de un hombre en Villa del Rosario, Norte de Santander, tras amputarle un dedo y enviarlo a su familia como presión para exigir dinero.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Momentos de angustia y horror vive una familia en Norte de Santander tras el secuestro de un hombre en Villa del Rosario, cuyos captores decidieron llevar la intimidación al extremo: le amputaron uno de sus dedos y lo enviaron como prueba de presión para exigir el pago de una millonaria suma de dinero.
El caso, que ha generado rechazo y temor en la región de frontera, ocurrió en las últimas horas y es investigado por unidades especializadas del Gaula de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
Según la información conocida, la víctima sería un ciudadano venezolano residente en el municipio fronterizo, quien fue interceptado y retenido por hombres armados. Horas después, sus familiares comenzaron a recibir llamadas extorsivas en las que los delincuentes exigían dinero a cambio de respetar su vida.
Sin embargo, la situación tomó un giro aún más escalofriante cuando los secuestradores enviaron un dedo amputado de la víctima para demostrar que cumplirían sus amenazas si no recibían el pago exigido.
La brutal acción encendió las alarmas de las autoridades, que activaron operativos de inteligencia y búsqueda y finalmente rescataron a la víctima y capturaron a los responsables.
El coronel Libardo Fabio Ojeda, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, aseguró que el caso es prioridad para las autoridades y señaló que detrás del secuestro estaría una estructura criminal dedicada a la extorsión en zona de frontera.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades buscan establecer desde dónde operaban los secuestradores y si este grupo estaría relacionado con otros hechos similares registrados recientemente en Norte de Santander.
El caso volvió a poner sobre la mesa la preocupación por el aumento de delitos como el secuestro y la extorsión en municipios fronterizos, donde organizaciones criminales continúan sembrando miedo entre comerciantes y residentes.