Soportó 32 horas bajo 11 pisos de concreto con una asombrosa estrategia
Fabiana Blanco, de 12 años, sobrevivió 32 horas atrapada bajo los escombros del Ritamar Palace tras el terremoto en La Guaira.
Fabiana Blanco, de 12 años, sobrevivió 32 horas atrapada bajo los escombros del Ritamar Palace tras el terremoto en La Guaira.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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El colapso del edificio Ritamar Palace en La Guaira transformó una tarde festiva en una de las peores pesadillas imaginables. Sin embargo, en medio del desastre provocado por el terremoto del pasado 24 de junio, una niña de 12 años, Fabiana Blanco, reescribió las reglas de la supervivencia al resistir 32 horas atrapada bajo toneladas de concreto.
Cuando el sismo sacudió la estructura, Fabiana reaccionó por puro instinto: se arrojó al suelo y se refugió debajo del mesón de la cocina. Esa superficie detuvo el peso de once pisos que se venían abajo, dejándola confinada en un espacio diminuto pero seguro. A partir de ese momento, la verdadera batalla no fue física, sino mental.
Al notar que la falta de señal telefónica le impedía comunicarse con el exterior, utilizó la cámara de su celular para registrar un video de auxilio, una especie de mensaje de supervivencia por si alguien lograba recuperar el dispositivo entre las ruinas.
Mientras ella mantenía la calma en la absoluta oscuridad, en la superficie se libraba otra batalla. Ante una falsa alarma de tsunami, los cuerpos de socorro oficiales evacuaron la zona temporalmente.
Fue en ese instante de abandono cuando Karina Blanco, la madre de Fabiana, se negó a rendirse. Impulsada por la certeza de que su hija seguía viva, continuó removiendo escombros junto a un grupo de voluntarios locales.
La clave del rescate llegó desde el mismo subsuelo. Una enfermera atrapada en otra sección del edificio fue rescatada primero y, antes de ser trasladada, cumplió la promesa que le había hecho a la menor en la distancia: avisar a los rescatistas que Fabiana seguía viva unos metros más abajo. Al reactivarse la búsqueda, los brigadistas lanzaron un llamado y el eco devolvió una respuesta contundente: "Aquí estoy".
El equipo de rescate trabajó minuciosamente durante horas, soportando incluso una réplica del sismo sin abandonar el punto. Para mantenerla consciente, conversaron con ella de forma permanente; en un instante que alivió la tensión de la jornada, la niña les confesó que lo primero que quería hacer al salir era lavarse el cabello.
Al cumplirse las 32 horas de agonía, Fabiana emergió a la superficie. Lejos de mostrar el trauma del encierro, lo hizo con una sonrisa amplia que los fotógrafos capturaron y que rápidamente recorrió las portadas de la prensa internacional.
"Tengo que sonreír porque me están salvando. Sonreí porque era la esperanza y la fe que tenía en mí", explicaría Fabiana días después.