Torpeza inverosímil (I)
Resumen
Colombia, a pesar de su geografía favorable, ha enfrentado malas administraciones desde la independencia. Se han tomado decisiones desafortunadas, incluyendo la pérdida de Panamá y la inadecuada infraestructura ferroviaria, lo que ha estancado su desarrollo.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Con una situación geográfica increíblemente favorable, Colombia como país, ha sido objeto de unas administraciones de una torpeza infinita.
Desde la independencia empezó una funesta serie de disparates, el primero fue la escogencia de Santafé de Bogotá como capital de la Gran Colombia. Una aldea paupérrima situada en la cumbre de Los Andes carecía de los medios y capacidades para administrar un País tan extenso.
Luego de la disolución de la Gran Colombia, la antigua Nueva Granada quedó con un amplio territorio, litoral en dos mares y parte de Centroamérica y este capital geográfico empezó a ser dilapidado. La mentalidad parroquial y el aislamiento llevaron a el estancamiento y una sucesión de conflictos veredales.
Luego vino un gran despojo, la pérdida de Panamá. Un asunto que se hubiera resuelto con un contrato de concesión, gracias a la ineptitud gubernamental, terminó en la secesión de Panamá y un comentario idiota del mandatario de turno “Porque se quejan, me entregaron un país y les devolví dos”.
Por el despojo de Panamá, Colombia recibió una indemnización, la inversión de esos recursos, reflejó la ineptitud de la clase dirigente, emprendieron la construcción de una red ferroviaria absolutamente inconexa y con una mezquindad lastimosa, líneas de trocha angosta, partiendo de la capital, sin llegar a los posibles puertos.
El País permaneció en un aislamiento total, la negligencia ahogaba toda iniciativa, en la segunda mitad del Siglo IXX se descubrió el mayor depósito de carbón de Latinoamérica, Cerrejón, el hallazgo de dicho mineral que fue el motor de la Revolución Industrial en el Mundo, no tuvo importancia para una clase dirigente negligente y torpe.
Sustentada sucesivamente en monocultivos de tabaco y luego de café, la estancada economía del País tuvo un respiro con la iniciativa regional de la incipiente industrialización de Antioquia, la cual recibió el desdén y larvado sabotaje del Gobierno Nacional. Un núcleo industrial carente de vías de comunicación y con una nula protección arancelaria, creó la mayor industria textil de Latinoamérica, la cual posteriormente sucumbió ante la indiferencia del Gobierno Central.
Mientras tanto, el País permaneció aislado de sus litorales, Solamente en 1948 hubo una carretera desde el interior del País hasta el puerto de Buenaventura y las carreteras a la Costa Atlántica culminaron a mediados de la década de los años cincuenta en medio de una dictadura que comprendió la necesidad de vías de comunicación.
Al salir de la dictadura se implementó un absurdo esquema de gobierno denominado “Frente Nacional”, por el cual los partidos tradicionales se turnaban en el poder y además compartían la fronda burocrática.
Esa partija del poder trajo consecuencias funestas, una clase gobernante engreída y prepotente a cuyos directivos los medios de comunicación se referían como “insignes”, “egregios”, “preclaros”, “ilustres” etc., empozó a manejar el Estado a su antojo, el primer mandatario del turno presidencial emprendió una campaña de control de la natalidad para frenar el crecimiento demográfico en un País que escasamente tenía 12 millones de habitantes. En ese mismo gobierno, se presentó una ola de bandolerismo rural en el corazón de la región cafetera, lo cual se pretendió solucionar con amnistías y funestas “negociaciones” que terminaron en nada y establecieron un funesto precedente.
Con el triunfo de la revolución en Cuba, el comunismo infiltró las bandas de facinerosos, estas se tornaron guerrillas comunistas con patrocinio y orientación del régimen de Cuba. Los dirigentes del “Frente Nacional” no se dieron cuenta de esa metamorfosis o no le dieron importancia.
El tercer Presidente del “Frente Nacional” con una arrogancia exagerada pretendió crear una base de industria pesada en la capital y el altiplano que la rodea, a 2.600 metros de altura, lejos de las costas y ríos navegables, una meseta con pobres recursos hídricos. Continua en una segunda parte.