Traición y cobardía le hacen mala compañía a los dirigentes políticos
Resumen
La política en Colombia está marcada por promesas incumplidas y corrupción. Las elecciones son un negocio suculento, con catorce candidaturas presidenciales que prometen combatir el desorden mientras la corrupción persiste, dañando las finanzas públicas del país.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Los dirigentes políticos de los nuevos tiempos tienen la firmeza de las gelatinas y son como los líquidos, a la medida de las vasijas. Cada cuatro años aparecen abrazando a los lideres de las estancias campesinas y de los barrios periféricos de los centros urbanos, para comprometerlos con su causa. ¡Traición y cobardía para engañar calentanos y combatir a sus adversarios
¡La proliferación de candidaturas presidenciales en Colombia constituye un azote para el presupuesto nacional del país, donde el Consejo Nacional Electoral reconoce el valor del voto para las elecciones regionales y nacionales, además de las grandes consultas electorales, que se han convertido en un suculento negocio de personajes que se creen los redentores de la humanidad!
Muchas promesas incumplidas y mucha corrupción a la hora de engañar al contribuyente primario, que cada cuatro años recibe el ‘abrazo de Judas’ para revivir la ilusión y la esperanza que fluye de la mente humana, como si llegara el Rey Midas, con las alforjas repletas de dinero para resolver los problemas económicos de esta pobre humanidad, agobiada y doliente, por todo lo que ha venido ocurriendo en Colombia durante estos cuatro años.
Los usufructuarios del régimen comunista que gobierna el país, están reflejados en el reparto de miles de millones de pesos provenientes de las entidades estatales, donde se han robado físicamente dineros de la nación, destinados a financiar las obras públicas. Han destruido las finanzas de la Empresa Colombiana de Petróleos –ECOPETROL -- y han creado una burocracia espantosa, para comprar las próximas elecciones presidenciales. Lo ocurrido con la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres, donde fue sepultada la confianza de los colombianos en las instituciones y donde corrompieron a un grupo de parlamentarios para complacer y aprobar los proyectos del gobierno, ha sido el Pozo Donato de la corrupción oficial.
Son catorce las candidaturas presidenciales que se inscribieron la semana pasada, para combatir la violencia, la anarquía, el desorden y la concupiscencia oficial. Hay que acabar con esa vagabundería de los subsidios electorales a cargo de la nación, que les han ocasionado enorme daño a las finanzas públicas. El Registrador General de la Nación conoce el derroche de recursos financieros que se desvían hacia las campañas políticas. Con el actual sistema electoral es INEVITABLE LA CORRUPCIÒN QUE SE DA SILVESTRE EN ESTE RINCÒN DEL PLANETA. En muchos casos se compraron las curules para el senado y la Cámara de Representantes.
Pero también hubo rectificaciones de la propia ciudadanía a la hora de consignar el VOTO – CASTIGO, para congresistas que se habían perpetuado en las curules del Capitolio Nacional. En la Cámara de Representantes la renovación fue total y en el Senado de la República llamaron a calificar servicios a los aspirantes del partido liberal, que nunca habían rendido los informes de gestión a que están obligados en la Constitución Política de 1991. El voto - castigo le llegó también a Fabián Díaz Plata, que repartía contratos a diestra y siniestra, especialmente en el Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA --, donde hubo presuntos actos de corrupción con los contratos otorgados a miembros de su familia.