Un mural que une a la ciudad

Un mural que une a la ciudad

Resumen

Victor Julio Gonzalez Camacho ha liderado un proyecto de murales en el Estadio Américo Montanini que busca embellecer la zona, promover el sentido de pertenencia y unir a la comunidad. Una iniciativa artística que transforma lo deportivo en símbolo urbano.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Alan Ladino

Los alrededores del estadio Estadio Américo Montanini han tenido un proceso visible y progresivo de transformación y embellecimiento por cuenta de la iniciativa de Victor Julio Gonzalez Camacho, un artista local que, con el apoyo de otros artistas, colectivos, la comunidad e incluso empresas, ha impulsado la realización de murales en los muros exteriores de la villa olímpica de la ciudad bonita. Lo que durante años fue una extensa franja de concreto expuesta al sol y al desgaste del tiempo, hoy comienza a convertirse en una galería a cielo abierto que respira identidad, memoria y sentido de pertenencia.

El sector, tradicional punto de encuentro de hinchas y familias en días de partido, empieza a adquirir un nuevo significado visual. Los colores auriverdes ya no solo ondean en camisetas y banderas, sino que ahora permanecen fijos en las paredes, consolidando un espacio que trasciende lo deportivo para convertirse en símbolo urbano.

“La idea era pintar un metro del muro”

El proyecto surgió hace un año, cuando en una charla con la barra de La Fortaleza, la banda que alienta al equipo de fútbol profesional de la ciudad, le propusieron a Victor pintar un metro del muro exterior del estadio, con el fin de darle un poco más de vida al sector. La propuesta, en principio modesta, parecía un gesto simbólico más que una intervención de gran escala. Y es que, como lo muestra en sus redes sociales, no es solo un hincha del Atlético Bucaramanga; también es un hincha de la ciudad y de sus procesos colectivos.

La idea, en un comienzo, era retratar a los ‘eternos murgueros’, aquellas personas que, a pesar de no hacer parte de este mundo, continúan siendo el alma de la banda. El primer metro se convirtió en homenaje, en memoria pintada sobre concreto. Sin embargo, una vez concluido ese tramo inicial, quedó el sentimiento de no detenerse en este punto. La gran extensión de los muros exteriores revelaba un potencial enorme, casi inagotable. Victor expresa que el proyecto se salió de control, ya que muchas personas empezaron a unirse en torno al mismo, atraídas por la fuerza simbólica de lo que comenzaba a construirse.

Stickers y manos que dieron su apoyo

El ideal de continuar el trabajo se dio gracias a la intención de, así como cuando el Atlético Bucaramanga obtuvo su primera estrella, unir al equipo, los jugadores, la hinchada, los directivos, el periodismo y la ciudadanía en general. La meta no era únicamente ampliar una pintura, sino replicar ese sentimiento de cohesión que marcó un momento histórico para la ciudad.

Para lograr el objetivo de ampliar el mural, Victor cuenta que Dios le dio un súperpoder: gritar. Su ánimo incansable por alcanzar a las personas y el afán por construir una mejor ciudad lo llevaron, con megáfono en mano, a iniciar la venta de unos stickers para financiar su proyecto. La escena comenzó a repetirse en los alrededores del estadio: una voz que invitaba a aportar, pequeñas piezas adhesivas que se convertían en símbolo de apoyo y ciudadanos que, movidos por la curiosidad o el entusiasmo, decidían sumarse.

Fue tal el ruido que generó la iniciativa, que no solo logró recibir aportes de los transeúntes del sector y demás ciudadanos, sino que sumó el apoyo de algunas empresas. Destaca los aportes de Premium Color, empresa santandereana de pintura que donó la totalidad del material utilizado en el mural. Este respaldo permitió garantizar calidad en los colores y continuidad en el proceso creativo.

Así también, las manos de distintas personas se unieron en esta labor y, con ayuda de los recursos obtenidos, se ha podido dar reconocimiento económico a diferentes muralistas y grafiteros. El proyecto dejó de ser individual para convertirse en un ejercicio colectivo. Dentro de los artistas partícipes se encuentra el Colectivo Latido, un grupo de 12 mujeres, del cual cuatro de sus integrantes han hecho sus aportes pintando con brocha y pincel, sumando sensibilidad y técnica a cada trazo.

“Quería darle otra cara a este lugar, llenarlo de color. Lo que hicimos fue recolectar las fotos de cada hincha y plasmarlas acá, lo que es muy bonito porque las personas pasan y se identifican con el mural. Esto hace que nos unamos un poco más”, expresó Alejandra Blanco, diseñadora gráfica y muralista, sobre las motivaciones del colectivo para unirse a la realización del mural.

Vivir, sentir y sembrar una ‘Pasión X Ayudar’

El mural, que de momento lleva pintadas a más de 230 personas a lo largo de 54 metros, además de la inclusión de los nombres de los parches que coexisten dentro de la hinchada del Atlético Bucaramanga, destaca una característica en particular: la ausencia de rostros. Las figuras carecen de detalles definidos, lo que resulta llamativo para quienes transitan por el sector y se detienen a observar con mayor atención.

Al respecto, Victor aseguró que el mensaje que quieren plasmar con la omisión de detalles en los rostros es que se vea como la representación de todos; que cada corazón auriverde, que lleva consigo el amor por el equipo de la región, pueda verse reflejado en ese mural. La falta de rasgos específicos no implica ausencia de identidad, sino apertura: cualquier ciudadano puede proyectarse en esas siluetas, reconocerse en la multitud pintada y sentirse parte de una misma narrativa colectiva.

Si bien han tenido un gran avance, Victor piensa que es un proyecto que no tiene fin, ya que su intención no es únicamente concluir el mural, sino continuar haciendo presencia en la zona, despertando el interés de la comunidad, cuidando y manteniendo el área constantemente. La permanencia en el territorio se convierte así en una forma de responsabilidad social y cultural.

El objetivo principal del embellecimiento de los muros alrededor del estadio es avivar el sentimiento de amor por la ciudad, motivar a todos los ciudadanos a ser mejores personas, trabajar por Bucaramanga y lograr una transformación en el imaginario colectivo de unión y fervor en torno a la ciudad y al equipo de fútbol que la representa. Como parte de ese sentimiento de unidad que busca evocar, al concluir el mural llevará en su parte superior la letra del himno del departamento de Santander, integrando símbolo deportivo y orgullo regional en un mismo espacio visual.

Victor Julio Gonzalez Camacho es un artista que, hace más de 13 años, decidió transformar su vida y transformar la vida y el entorno de los demás, trabajando en distintos programas sociales en la ciudad de Bucaramanga a través de la fundación ‘Fundación Mica Sonrisas’. Su trabajo no se limita al color sobre el muro, sino que se extiende a procesos comunitarios que buscan fortalecer valores y tejido social.

Quienes deseen participar de esta y otras actividades para transformar la ciudad, verla más bonita y ponerla auriverde, pueden seguir a Victor y la Fundación Mica Sonrisas a través de sus redes sociales en Instagram, donde aparecen como @mytorvg y @mica.sonrisas, para vivir, sentir y sembrar una ‘Pasión X Ayudar’.

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por Alan Ladino
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