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¿Logros en Bucaramanga? Sea serio hombre

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Resumen

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Por: Oscar Jahir Hernández Rugeles. Durante cuatro (4) años los ciudadanos de Bucaramanga tuvieron a un alcalde desconectado de la realidad, viviendo en un mundo que solo existía entre lo que va de su apartamento a la camioneta y de la camioneta a los restaurantes, a los bares, a los conciertos y de vez en cuando a su despacho en la alcaldía.  Jamás vivió la realidad diaria de los bumangueses, nunca entendió las necesidades de los comerciantes y mucho menos logró comprender lo que esperaba la gente del gobierno municipal.

Los índices de aprobación que mostraron siempre las empresas encuestadoras determinaban dos cosas: o se metía debajo de la cama junto con su propia vergüenza, o salía a trabajar para demostrarle a la gente que sí habían escogido bien a la hora de votar por él.

Y no se dio ni lo uno, ni lo otro, porque Juan Carlos Cárdenas se dedicó a seguir siendo ese gobernante desconectado de la realidad al que le importaba un bledo el destino de la ciudad. De ahí que quienes pretendan esconder el sol con un dedo y salir en defensa de la inmensa mediocridad que fue esa alcaldía, demuestra el lado en el que siempre han estado: el de sus propios intereses.

Esos personajes son los mismos que se apoderan de las juntas directivas de la ciudad para sacar provecho en favor de sus propios negocios y el de sus amigos, los cuales terminan siendo más ilegales y dañinos que los que ellos mismos juzgan en sus reuniones de coctel.

Hablan de pertenencia por la ciudad y las placas de sus carros están matriculadas en el municipio de Villa del Rosario porque allá se ahorran por tres años los impuestos que les duele pagar aquí. Hablan de honorabilidad y son los primeros en quedarse con los recursos de la Cámara de Comercio para apalancar los emprendimientos de sus hijos mientras al tendero del barrio le cobran hasta la última fotocopia en sus trámites. Hablan de lo terrible que les resulta la corrupción, pero son sus alfiles los que terminan creando fundaciones de familia para robarse los dineros de la gente y cuando los descubren vuelven a trabajar al mismo lugar donde aprendieron a robar.

Les encanta salir a decir que hacen obras benéficas, pero se les olvida decir que lo hacen porque los municipios les “regalan” los terrenos, los excluyen de más impuestos y todavía salen molestos porque no les dieron más. Definitivamente hacer caridad con la plata ajena si es que es muy fácil.

Por eso no resulta extraño verlos hablar maravillas de un gobierno que solo les sirvió en su egoístas y mezquinos intereses, el mismo gobierno que jamás existió para los pobres, esos mismos pobres que ellos tanto dicen ayudar. Salir a decir que la alcaldía de Cárdenas dejó legado de ciudad es la desfachatez más grande y la más clara demostración de la desconexión social en la que viven algunos ¡Qué descaro!

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