Vamos a rescatar la seguridad del Magdalena Medio: Uribe desde Barrancabermeja

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Resumen

Álvaro Uribe aboga por reforzar la seguridad en Colombia, destacando la importancia de fortalecer la fuerza pública y enfrentar amenazas como la extorsión y el microtráfico para garantizar el orden en el Magdalena Medio.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera

En medio del calor espeso y el pulso político siempre encendido de Barrancabermeja, el expresidente Álvaro Uribe Vélez volvió a poner la seguridad en el centro del debate nacional. Desde el corazón del Magdalena Medio, territorio históricamente marcado por las tensiones del conflicto armado, el hoy candidato al Senado presentó un diagnóstico severo del orden público en el país y defendió la agenda de seguridad que impulsa Paloma Valencia como apuesta presidencial del Centro Democrático.
 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda

Redacción Política / EL FRENTE

El pronunciamiento del expresidente Álvaro Uribe desde Barrancabermeja tuvo un tono de advertencia urgente pues sostuvo que Colombia atraviesa un deterioro progresivo de la seguridad ciudadana, describiendo un panorama donde la fuerza pública, según su visión, ha sido debilitada institucional y operativamente, lo que estaría facilitando el resurgimiento de niveles de violencia que el país creía superados.

Su discurso insistió en la necesidad de recuperar la autoridad del Estado y fortalecer las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas como eje central para restablecer el control territorial.

En esa narrativa, la seguridad aparece como columna vertebral del proyecto político que promueve para el país. El exmandatario defendió la idea de una fuerza pública robusta, respaldada jurídica y políticamente, con mejores condiciones institucionales y con mecanismos de reconocimiento para sus miembros, incluyendo mejoras en la atención médica y en los procesos de reconocimiento de incapacidades. El mensaje buscó transmitir la idea de una institución militar fortalecida como garantía de estabilidad social, orden público y protección ciudadana.

La intervención giró con especial intensidad hacia dos amenazas que, según su diagnóstico, hoy asedian a las comunidades del Magdalena Medio y a buena parte del territorio nacional: la extorsión y el microtráfico. Uribe describió estos fenómenos como motores silenciosos de violencia cotidiana que penetran barrios, parques, universidades y entornos comerciales, generando economías ilegales que financian estructuras criminales y debilitan el tejido social.

Es allí donde situó el núcleo de la propuesta de Paloma Valencia en materia de seguridad. La candidata, según el expresidente, plantea una ofensiva directa contra las redes de extorsión mediante operaciones coordinadas entre autoridades y sector empresarial, fortaleciendo los mecanismos de denuncia ciudadana y promoviendo acciones rápidas de captura contra los responsables.

La estrategia contempla incentivar la cooperación entre comunidades y Estado, con el objetivo de desmantelar los circuitos financieros que sostienen estas economías criminales.

El combate al microtráfico aparece como el segundo gran frente de su agenda. La propuesta enfatiza la reducción de la circulación de drogas en espacios públicos, el control de expendios urbanos y el debilitamiento de las estructuras que distribuyen estupefacientes en entornos escolares y comunitarios. Desde esta perspectiva, el problema no se reduce al narcotráfico internacional sino que se traslada a las calles, donde el consumo y la distribución local se convierten, según el discurso uribista, en generadores de violencia, extorsión y deterioro social.

El planteamiento también incluye una política de reacción inmediata desde el inicio del eventual gobierno, con operaciones focalizadas contra organizaciones criminales, recuperación de territorios urbanos y refuerzo de la presencia estatal en zonas críticas. La visión proyecta una política de seguridad de carácter preventivo y represivo a la vez, orientada a restaurar la confianza ciudadana en las instituciones y a frenar la expansión de economías ilegales.

Durante su intervención, el exmandatario enmarcó estas propuestas dentro de una crítica más amplia al rumbo del país, señalando que la pérdida de control en materia de seguridad tendría consecuencias directas sobre la economía, la inversión y la estabilidad social. El discurso apeló al temor ciudadano frente al aumento de la criminalidad y presentó la agenda del Centro Democrático como respuesta a esa inquietud colectiva.

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