Vélez se queda sin agua y el golpe ya amenaza al bocadillo y al turismo
La falta de agua en Vélez amenaza la producción de bocadillo y pone en riesgo más de 2.000 empleos del sector.
La falta de agua en Vélez amenaza la producción de bocadillo y pone en riesgo más de 2.000 empleos del sector.
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Una emergencia que comenzó en los hogares ahora amenaza con convertirse en una crisis económica para Vélez, Santander. La falta de agua está golpeando de frente a la industria del tradicional bocadillo veleño, el turismo y diferentes actividades comerciales del municipio.
De acuerdo con el alcalde Orlando Ariza, las pérdidas económicas ya son millonarias y, si el desabastecimiento continúa, más de 2.000 empleos relacionados con la industria del bocadillo estarían en riesgo.
La situación afecta especialmente a las cerca de 30 fábricas de bocadillo que funcionan en el municipio. El agua es indispensable para diferentes etapas de producción, entre ellas el lavado de la guayaba y la generación de vapor utilizada en las calderas.
El impacto puede dimensionarse con el caso de una de estas empresas, cuya planta requiere alrededor de 15.000 litros de agua diarios y produce cerca de 50 toneladas de bocadillo al mes. La cifra corresponde únicamente a esa fábrica, pero evidencia la magnitud del problema cuando el suministro se interrumpe durante varios días.
El turismo también está sufriendo
La crisis no se queda en las fábricas. Según el mandatario local, los hoteles prácticamente están vacíos, debido a que los visitantes están dejando de llegar ante las dificultades para garantizar el servicio de agua.
La situación también preocupa en lugares como la Escuela de Carabineros de la Policía y obliga a priorizar el suministro para servicios esenciales, entre ellos el hospital, la cárcel y el ancianato.
Por ahora, la Alcaldía intenta atender la emergencia con cuatro carrotanques, aunque reconoce que esta medida resulta insuficiente para cubrir la demanda del municipio.
El problema se originó en una falla de infraestructura: la red que transporta agua desde Bolívar hacia Vélez permanece averiada desde hace cerca de dos meses, luego de que una creciente súbita destruyera parte de la conexión.
Mientras se buscan soluciones de corto, mediano y largo plazo, Vélez enfrenta una carrera contra el tiempo. Sin agua no hay producción de bocadillo, pero tampoco turismo ni condiciones suficientes para sostener la actividad económica de un municipio que hoy pide soluciones antes de que la emergencia termine de golpear sus bolsillos.