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19 años después, entregan a su familia a restos de dos bumangueses presentados como falsos positivos por el Ejército

La JEP entregó a sus familias los restos de dos jóvenes bumangueses asesinados en 2007 y presentados falsamente como bajas en combate.

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19 años después, entregan a su familia a restos de dos bumangueses presentados como falsos positivos por el Ejército
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Los cuatro comparecientes que confesaron los hechos hacen parte de la Ruta No Sancionatoria de la JEP y recibieron la renuncia a la persecución penal mediante la Resolución RPP 170 del 22 de enero de 2026, después de cumplir los requisitos relacionados con verdad, reparación simbólica y garantías de no repetición. El beneficio, sin embargo, está condicionado al cumplimiento permanente de sus obligaciones ante el Sistema Integral para la Paz.

 

 

 

Diecinueve años tuvieron que esperar las familias de Diomedes de Jesús Daza Williams y Luis Alexander Cáceres Angarita para conocer la verdad sobre la desaparición de sus seres queridos y recuperar sus restos. Los dos jóvenes, vendedores y residentes en Bucaramanga, fueron asesinados el 5 de septiembre de 2007 en Tona, Santander, y posteriormente presentados falsamente como bajas en combate.

Según la investigación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), ninguno de los dos era guerrillero. Ambos fueron engañados mediante falsas ofertas de trabajo y trasladados hasta Tona. Allí fueron asesinados por integrantes de la fuerza pública pertenecientes al Batallón de Ingenieros No. 5 ‘Coronel Francisco José de Caldas’ (BICAL).

Después de asesinarlos, los jóvenes fueron vestidos con prendas militares para hacerlos pasar como integrantes de un grupo armado muertos en combate. Además, sus documentos de identidad fueron sustraídos y sus cuerpos quedaron registrados como personas no identificadas. Mientras tanto, sus familias comenzaron una búsqueda que se prolongó durante casi dos décadas, sin saber con certeza dónde estaban ni qué había ocurrido con ellos.

El magistrado Mauricio García, presidente de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP, señaló que los hechos hacen parte de un patrón de asesinatos y desapariciones forzadas perpetrado por integrantes de la fuerza pública.

La investigación vinculó a cuatro comparecientes, no considerados máximos responsables: Germán Camilo Martínez Rodríguez, Yeiro José Trujillo Pacheco, Jairo Edwin Montilla Sandoval y Benjamín Méndez Asenso. Sus aportes de verdad permitieron reconstruir lo ocurrido y confirmar que Diomedes y Luis Alexander habían sido víctimas de una falsa presentación como bajas en combate.

La recuperación de sus restos fue posible mediante el trabajo conjunto de la JEP, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, la Fiscalía, la Unidad para las Víctimas y Medicina Legal. La identificación científica permitió finalmente entregar los cuerpos a sus familias durante una ceremonia realizada en la sede Bucarica de la Universidad Industrial de Santander, en Bucaramanga.

Para los familiares, recibir los restos significó enfrentar nuevamente el dolor, pero también poner fin a 19 años de incertidumbre.

Sara Angarita Toro, madre de Luis Alexander, expresó el sentimiento de una familia que finalmente pudo recuperar a su hijo: “Te fuiste demasiado pronto”, dijo, agradeciendo que ahora pudiera estar en un lugar donde ella pudiera visitarlo.

Su hermana, Luz Marina Cáceres, reconoció que no era la manera en que la familia había querido recuperar a Luis Alexander, pero destacó que finalmente podían darle cristiana sepultura.

En el caso de Diomedes, su pareja sentimental, Gladys Otilia Otero Carreño, habló de la tranquilidad que produjo conocer la verdad y recibir el acompañamiento institucional durante el proceso. “Gracias infinitas por esta paz que hoy estoy sintiendo”, manifestó.

Tras la entrega, Luis Alexander fue sepultado en el Cementerio Central de Cúcuta, mientras que Diomedes fue despedido por sus familiares en el Monasterio de la Visitación, en Bucaramanga.

La entrega de Diomedes y Luis Alexander cerró una espera de 19 años, pero también permitió recuperar algo que sus familias habían perdido desde aquel septiembre de 2007: no solamente sus restos, sino sus nombres y la verdad sobre quiénes fueron realmente.

Las dos entregas fueron las primeras realizadas por el despacho del magistrado Mauricio García. Con ellas, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas llegó a 15 entregas dignas, dentro de las 214 realizadas por la JEP.