A Jaime Andrés Beltrán le salieron más caras las explicaciones que las vacaciones ¿Usted le cree?
Jaime Andrés Beltrán enfrenta fuerte indignación por su viaje a Santa Marta durante la emergencia causada por el terremoto y sus explicaciones aumentaron la polémica.
Jaime Andrés Beltrán enfrenta fuerte indignación por su viaje a Santa Marta durante la emergencia causada por el terremoto y sus explicaciones aumentaron la polémica.
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Para Jaime Andrés Beltrán el viaje a Santa Marta duró un fin de semana, sin embargo, el costo político apenas comienza a cobrarse y promete extenderse, incluso hasta por meses. Y lo peor es que para explicar su escapadita a Santa Marta MinVivienda terminó apelando a su condición de padre y esposo, pero sus argumentos terminaron alimentando la indignación.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Hay fotografías que dicen más que mil discursos. Y hay explicaciones que, en lugar de apagar un incendio, terminan echándole gasolina. Eso es precisamente lo que le ocurrió a Jaime Andrés Beltrán, ministro de Vivienda del recién estrenado gobierno de Abelardo De La Espriella. En cuestión de horas, el funcionario pasó de intentar justificar unas imágenes tomadas en Santa Marta a convertirse en uno de los principales focos de indignación política en medio de la peor emergencia que enfrenta el nuevo Gobierno.
Las fotografías lo muestran junto a su esposa, disfrutando de un momento de descanso frente al mar, mientras Colombia todavía estaba intentando dimensionar el desastre provocado por el terremoto del pasado 10 de agosto.
Y el problema no es simplemente que un ministro tenga familia, esposa o hijos. Nadie discute que un funcionario público deje de ser humano al cruzar la puerta de un ministerio. El problema para la totalidad de sus críticos es el contexto.
“Es que Beltrán no es ministro de Cultura, ni de Turismo, ni de Tiempo Libre. Es el ministro de Vivienda de un país que, en ese preciso momento, tenía decenas de miles de familias con sus casas destruidas o averiadas y comunidades enteras esperando respuestas”, indicó un internauta que reaccionó enérgico a la polémica generada por las fotos y las subsecuentes explicaciones.
Y hay que tener en cuenta que el más reciente balance entregado por el presidente Abelardo De La Espriella dimensionó la magnitud de la tragedia: 120.328 familias afectadas, 186.016 personas damnificadas, 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos. El terremoto dejó además 26.945 viviendas destruidas y 127.557 averiadas, junto con 66 edificios colapsados. En otras palabras: mientras el país necesitaba reconstrucción, el ministro encargado de liderarla apareció en una playa.
De incendio político a holocausto
Ante la avalancha de cuestionamientos, Beltrán decidió responder mediante un video. Su argumento central fue que no había abandonado sus responsabilidades y que su viaje obedecía a la necesidad de encontrarse con su familia. “Detrás del ministro hay un padre, hay un esposo, hay un hijo”, sostuvo.
También aseguró que llevaba varios días recorriendo municipios y departamentos afectados, construyendo un plan de tres fases que contempla caracterización, subsidios de arrendamiento, mejoramiento de vivienda y renovación urbana. “Mi reto es construirle casa a los colombianos, pero sin destruir el hogar”, afirmó en lo que por lo menos hasta ahí podría haber sido una defensa política convencional. Pero el ministro fue más allá.
“Seguiré siendo ministro, pero seguiré siendo padre, esposo y eso es lo que hace grande a Colombia, las familias”, manifestó Beltrán quien dejó ver que desde su perspectiva el problema es que la discusión dejó de ser jurídica y pasó a ser política, simbólica y, sobre todo, moral.
Como si la controversia no fuera suficientemente grande, reaparecieron pronunciamientos anteriores del propio Beltrán sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos. Medios y dirigentes recordaron una publicación de 2021 en la que el entonces político cuestionaba que funcionarios se fueran de vacaciones mientras tenían responsabilidades con los ciudadanos.
El concejal Julián Espinosa resumió la contradicción de esta manera: “En 2021 decía que un funcionario no podía irse de vacaciones porque tenía un compromiso con quienes confiaron en él. Hoy con miles de colombianos afectados por un terremoto, parece que esa regla ya no aplica. Qué cosas”. Ese antecedente convirtió el episodio en algo mucho más incómodo porque una cosa es defender el derecho de cualquier servidor público a tener vida privada y otra muy distinta es que las palabras que alguna vez utilizó para juzgar la conducta de otros funcionarios terminen siendo utilizadas ahora para juzgarlo a él.
“Qué peligrosa gente que se siente superior moralmente”, fue otro de los reproches lanzados contra Beltrán en medio de la controversia.
El senador santandereano Jota Pe Hernández no se quedó en los matices diplomáticos. Arremetió contra Beltrán y lo calificó de “indolente” por haber sido visto descansando en Santa Marta mientras miles de damnificados enfrentaban la pérdida de sus viviendas y familiares.
La indignación llegó al Congreso
Por su parte, la representante Carol Borda, de Salvación Nacional, fue igualmente contundente: “A quien más necesita el país en este momento es al Ministro de Vivienda”. Y agregó: “Qué nivel de desconexión tan doloroso cuando la zozobra de miles de familias es tener sus hogares destruidos y no saber dónde van a dormir”. La congresista remató con una frase que resume buena parte de la indignación: “La tragedia nacional demanda liderazgo 24/7 en el lugar de los hechos, no desde el descanso”.
La controversia dejó de ser una pelea de redes sociales y comenzó a convertirse en un problema institucional.
La Cámara de Representantes formalizó una citación a debate de control político para que Beltrán explique su gestión y su ausencia durante la emergencia. La polémica también abrió paso a llamados para que abandone el cargo y a la posibilidad de una moción de censura. Incluso sectores políticos cercanos al Gobierno han cuestionado el episodio. Y ese detalle resulta especialmente delicado para la Casa de Nariño.