Abrumadoras ‘piedras’ en el camino del Anillo Vial Externo Metropolitano
Resumen
El Anillo Vial Externo Metropolitano acumula retrasos, falta de permisos y un faltante de financiación cercano a 800 mil millones de pesos.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)La vía que se presentó como solución ahora es un cúmulo de problemas
El retraso afecta la credibilidad institucional y la confianza de los municipios que esperan este alivio vial, porque cada mes sin definición prolonga el costo político y financiero de la obra pensada para modernizar la región.
El Anillo Vial Externo Metropolitano volvió al centro del debate por una razón simple, y es que la obra se proyectó para sacar el tránsito de la carga pesada de las vías urbanas de Bucaramanga, Girón y Piedecuesta, pero hoy carga sobre sí un inventario de atrasos, trámites incompletos y recursos insuficientes.
La promesa de una vía de alta capacidad sigue lejos de materializarse, pese a contratos firmados, anuncios oficiales y nuevas metas de arranque. La Secretaria de Infraestructura de Santander, Jesica Mendoza, admitió que el proyecto solo tiene contratada una calzada y que la segunda exige cerca de 800 mil millones de pesos adicionales.
Valorización sin definir
Ese hueco financiero se suma a la dependencia de la sobretasa al ACPM, cuyo recaudo ha sido menor al previsto, y a un esquema de financiación que aún no cierra. El contrato, además, fija una ejecución de ocho años, pero la región ya consumió una parte valiosa del tiempo.
"El proyecto tiene contratada una sola calzada y, para completar las dos, hace falta una bolsa adicional cercana a 800 mil millones de pesos. La financiación actual cubre una parte del compromiso, pero no resuelve el tramo completo. Además, la decisión sobre valorización sigue en estudio y no existe cobro definido para los propietarios, ni plazo cerrado, todavía", dijo la funcionaria de Infraestructura.
Las trabas no aparecen sólo en la caja menor. En 2025, la propia Gobernación de Santander reconoció que el contrato nació con vacíos de planeación y que, al recibir la administración en enero de 2024, faltaban licencia ambiental y aprobación arqueológica del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.
Diseños sin terminar
Más tarde, la licencia quedó en trámite ante la CDMB, mientras la compra de predios siguió a paso lento. La obra también arrastra la herencia de unos estudios iniciales que no coincidieron con la realidad del terreno.
Ese punto explica parte del atasco. Se logró establecer que, dos años después de la firma del contrato, la obra sólo avanzaba en sectores sin exigencia ambiental, pero seguía sin autorización ambiental ni escrituras definitivas para los predios donde se requería.
También se ha comprobado que los diseños de la vía, tanto la alternativa de dos carriles como la doble calzada con separador, aún no terminaban de estructurarse dentro de ese lapso de dos años.

Ajustes incesantes en bocetos y costos
La ausencia de cierre técnico y jurídico dejó el proyecto estancado y en una zona de incertidumbre operativa y a eso se sumaron reclamos por ajustes de diseño, cambios de interventoría y mayores costos.
"Por ahora no se ha abierto un cobro de valorización. Ese mecanismo depende de un estudio de factibilidad a cargo de la Universidad Industrial de Santander, UIS, y de la información catastral que deben remitir Girón, Piedecuesta y el Área Metropolitana. Sin esos insumos, el informe final pierde precisión y el debate sobre aportes queda sin soporte técnico claro y suficiente", declaró la funcionaria.
En 2024, tras una investigación, se estableció que los estudios iniciales no coincidían con la realidad del terreno, que la gestión predial sufrió fallas y que la obra arrancó con una ejecución por debajo de lo esperado, después de modificaciones contractuales por miles de millones. Las alertas se repitieron con informes sobre retrasos, problemas de recursos y suspensiones parciales de la obra.
El Anillo Vial Externo Metropolitano nació como obra estratégica para descongestionar el tránsito y sacar el transporte pesado de la malla urbana, pero hoy arrastra permisos pendientes, predios sin cierre, diseños por definir y una brecha de financiación sin salida.

Información pedida, sin contestación formal
Son abrumadoras las ‘piedras’ en el camino del Anillo Vial Externo Metropolitano y, en las últimas horas, la concejal de Piedecuesta, Sandra Duarte, sumó otra alerta sobre este proyecto vial porque aseguró que la información pedida a la Administración municipal y a la Gobernación de Santander no llegó de manera formal, pese a varios requerimientos.
También advirtió que la ejecución física, con corte a febrero de 2026, era de 14,44 %, un nivel que, a su juicio, dificulta la entrega en 2031. La veeduría ciudadana y el control político coinciden en una duda central: la obra avanza, pero no despeja sus vacíos.
"El informe de control político recibió una respuesta incómoda el cual señala que, a febrero de 2026, el avance físico apenas llegaba a 14,44 %. Ese dato, presentado por el consorcio, alimenta dudas sobre la meta de entrega y puesta en funcionamiento en 2031, porque tres años de trabajo dejaron una ejecución baja, frentes incompletos y una lista de permisos aún sin cerrar ni ordenar del todo”, expuso durante su intervención la Concejal de Piedecuesta.
La región espera una solución vial, pero por ahora, recibe nuevas excusas y una cuenta cada vez más alta para completar el corredor.