Además de Zapatoca, ¿qué otro municipio de Santander puede integrar la lista Best Tourism Villages?

Además de Zapatoca, ¿qué otro municipio de Santander puede integrar la lista Best Tourism Villages?

Resumen

Barichara, Curití, Cepitá y San Vicente de Chucurí destacan en Santander como candidatos con potencial para el programa Best Tourism Villages por su patrimonio, paisajes y tradición.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera

Mientras Zapatoca continúa brillando en el firmamento del turismo rural colombiano como uno de los pueblos distinguidos por la iniciativa Best Tourism Villages de la ONU Turismo, en las montañas y cañones de Santander reposan otros municipios que, con méritos propios, podrían acompañarlo en esa selecta constelación de destinos donde la naturaleza, la historia y la cultura se entrelazan como un tapiz de colores intensos.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Economía / EL FRENTE

La reciente apertura de la convocatoria del programa Best Tourism Villages 2026, liderada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en articulación con ONU Turismo, ha vuelto a posar la mirada sobre aquellos pueblos que han sabido convertir sus paisajes, tradiciones y saberes ancestrales en motores de desarrollo sostenible. La iniciativa busca identificar territorios rurales que preserven su identidad y, al mismo tiempo, hagan del turismo una fuente de prosperidad para sus habitantes.

En este escenario, Santander aparece como un cofre rebosante de joyas aún por descubrir. Si Zapatoca, con sus calles silenciosas y empedradas, sus casonas coloniales envueltas en neblina y su atmósfera de eterna serenidad, logró cautivar al mundo, no sería extraño que otros municipios del departamento siguieran el mismo sendero de reconocimiento internacional.

Barichara emerge como el candidato natural. Considerado por muchos como el pueblo más bello de Colombia, este municipio parece esculpido por manos pacientes sobre piedra amarilla y barro cocido. Sus calles empinadas, sus fachadas blancas de puertas coloridas y el eco de los talleres artesanales convierten cada esquina en una postal viva.

El ancestral Camino Real hacia Guane, serpenteando entre montañas y cactus, ofrece una experiencia que mezcla historia, paisaje y espiritualidad. Barichara no solo deslumbra por su estética impecable, sino por la forma en que ha tejido una economía turística respetuosa con su patrimonio y con el ritmo pausado de la vida campesina.

 

Santander, una meca para turismo

Muy cerca, Curití guarda el alma laboriosa del fique. Allí, el verde de las montañas se confunde con el tejido artesanal que da fama al municipio. Sus calles tranquilas y su cercanía con el Parque Nacional del Chicamocha y el Pescaderito, un paraíso de pozos naturales de aguas cristalinas, convierten a este pueblo en un refugio donde la tradición y la aventura se abrazan bajo el sol.

Cepitá, suspendido sobre las entrañas del cañón del río Chicamocha, parece desafiar la geografía con su belleza austera y majestuosa. Desde sus miradores, la cordillera se despliega como una gigantesca arruga de piedra y viento. Su vocación agrícola, su arquitectura sencilla y la autenticidad de su vida rural le otorgan un encanto genuino, de esos que no necesitan artificios para seducir al viajero.

En la provincia de Guanentá, Mogotes ofrece una combinación hipnótica de montañas verdes, cascadas y fervor comunitario. Sus caminos rurales, custodiados por cafetales y quebradas, conducen a escenarios donde el silencio solo es interrumpido por el canto de las aves y el murmullo del agua. Es un destino donde el turismo se vive con botas de caminante y corazón abierto.

Más al sur, San Vicente de Chucurí late con el aroma intenso del cacao. Reconocido como la capital cacaotera de Colombia, este municipio ofrece al visitante la posibilidad de recorrer fincas, conocer el proceso del chocolate y adentrarse en un paisaje exuberante donde la selva y la montaña se funden en un mismo abrazo. El turismo agroindustrial y de naturaleza encuentra aquí un terreno fértil para florecer.

El Socorro, cuna de la insurrección comunera, añade al turismo rural el peso glorioso de la historia. Sus plazas y templos susurran relatos de rebeldía y libertad, mientras sus alrededores rurales permiten al visitante conectarse con tradiciones agrícolas y paisajes de una belleza sobria y contundente.

También Pinchote y Charalá reúnen atributos notables. El primero, con su vocación ecoturística y sus senderos naturales; el segundo, custodio de profundas raíces históricas y de una campiña que parece pintada con pinceladas de verde esmeralda.

La convocatoria del programa Best Tourism Villages estará abierta hasta el 20 de mayo y permitirá que Colombia postule hasta ocho municipios ante la ONU Turismo. Actualmente, además de Zapatoca, el país cuenta con destinos reconocidos como Choachí, Filandia, Jardín y Murillo.

En Santander, donde los caminos de piedra conducen a pueblos detenidos en el tiempo y donde cada montaña guarda una historia, las posibilidades son tan amplias como el horizonte. Si Zapatoca ya conquistó un lugar en el mapa mundial del turismo rural, municipios como Barichara, Curití, Cepitá o San Vicente de Chucurí aguardan con paciencia el momento de desplegar ante el mundo sus tesoros escondidos.

Son pueblos que no solo invitan a ser visitados, sino a ser contemplados con la misma reverencia con la que se observa una obra de arte tallada por la naturaleza y por generaciones enteras de santandereanos.

Zapatoca y su mundo de alternativas

Zapatoca es uno de esos pueblos que parecen suspendidos en un remanso de tiempo y montaña. Conocida como la “Ciudad del Clima de Seda”, esta joya de Santander seduce por la elegancia tranquila de sus calles coloniales, sus parques arbolados y sus templos de piedra que envuelven al casco urbano en una atmósfera serena y señorial. Caminar por sus empedradas arterias es como hojear un álbum antiguo donde cada balcón y cada fachada cuentan fragmentos de la historia santandereana.

Pero su encanto no termina en el perímetro urbano. En el sector rural, Zapatoca despliega un abanico de paisajes que parecen pintados con pinceles de niebla y esmeralda. El Mirador Los Guanes ofrece vistas imponentes del cañón del río Chicamocha, mientras la Cueva del Nitro invita a explorar las entrañas de la montaña. Haciendas cafeteras, senderos ecológicos y fincas de clima templado completan una experiencia en la que naturaleza, aventura y tradición rural conviven con armonía. Por esa combinación de arquitectura, historia y paisajes majestuosos, Zapatoca es considerado uno de los municipios más hermosos y completos de Colombia para el turismo cultural y de naturaleza.

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