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Café y cacao: Santander tiene la materia prima, el desafío es trabajar en la transformación

Santander lidera la producción de cacao en Colombia y enfrenta el reto de transformarlo en productos con mayor valor agregado para retener más riqueza en las zonas rurales.

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Una nueva convocatoria del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y de iNNpulsa Colombia pone nuevamente sobre la mesa una discusión clave para el campo santandereano: ¿por qué limitarse a producir las materias primas cuando existe una oportunidad enorme de transformarlas, generar valor agregado y conquistar mercados?

 

La pregunta cobra especial importancia en Santander, donde el cacao no es un cultivo marginal sino uno de los grandes motores de la economía rural. El departamento es el principal productor de cacao de Colombia y alcanzó en 2024 una cifra récord de 28.044 toneladas, equivalentes al 41 % de toda la producción nacional. El resultado fue reportado por la Federación Nacional de Cacaoteros, que destacó además el crecimiento de la productividad derivado de la renovación de cultivos, mejores prácticas agrícolas y utilización de material genético de mayor calidad.

Con ese músculo productivo, Santander aparece como uno de los territorios con mayor potencial para dar el siguiente salto: dejar de vender únicamente el grano y avanzar con mayor fuerza hacia chocolates, derivados alimenticios, productos elaborados con manteca de cacao y chocolatería fina.

Precisamente en esa dirección apunta la convocatoria XISQUA, mediante la cual el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de iNNpulsa Colombia, busca fortalecer 431 unidades productivas y MiPymes de la cadena cacao-chocolate ubicadas en Santander, Antioquia y Norte de Santander.

La convocatoria contempla una ruta de fortalecimiento empresarial que comienza con un diagnóstico para determinar las principales necesidades de cada negocio. Posteriormente, los seleccionados recibirán 32 horas de acompañamiento técnico y podrán acceder a espacios de comercialización, como ferias y ruedas de negocios, con el propósito de conectarse con compradores, aliados comerciales y nuevos mercados.

Pero uno de los componentes que puede resultar más atractivo para los emprendedores santandereanos es la capitalización productiva. De acuerdo con la convocatoria, los beneficiarios podrán recibir equipos y maquinaria, según las necesidades identificadas y validadas técnicamente, para ampliar o mejorar su capacidad productiva.

Para un departamento que ya tiene la materia prima, el desafío consiste precisamente en que una mayor proporción de la riqueza permanezca en las zonas productoras.

No es un asunto menor. En 2024 Colombia produjo 67.678 toneladas de cacao registradas para el pago de la Cuota de Fomento Cacaotero, y Santander aportó 28.044 toneladas. Es decir, prácticamente cuatro de cada diez toneladas producidas legalmente en el país tuvieron origen santandereano.

Además, el cacao colombiano está encontrando cada vez más espacio en los mercados internacionales. Durante 2025 las exportaciones de cacao y sus derivados alcanzaron 36.097 toneladas, de las cuales 16.457 correspondieron a cacao en grano y 19.640 toneladas a productos derivados en equivalente de grano. Fedecacao destacó que este comportamiento evidencia un proceso de mayor industrialización del sector.

Y allí Santander tiene una oportunidad que va mucho más allá del cultivo. El departamento cuenta con alrededor de 21.000 familias dedicadas al cacao y más de 21.000 productores registrados ante Fedecacao, según cifras divulgadas por el ICA. El cultivo ocupa unas 53.534 hectáreas distribuidas en 49 municipios y genera cerca de 17.844 empleos.

Municipios como San Vicente de Chucurí, El Carmen de Chucurí, Landázuri, Rionegro y Lebrija forman parte de ese enorme mapa productivo que convirtió a Santander en la despensa cacaotera del país.

Pero hay una segunda potencia agrícola que tampoco puede perderse de vista: el café. Santander cuenta con 55.640 hectáreas sembradas de café en 78 municipios y cerca de 34.000 familias cafeteras vinculadas a esta actividad. La Federación Nacional de Cafeteros señala que el departamento produjo en 2024 alrededor de 934.000 sacos de 60 kilogramos de café tipo exportación, equivalentes al 6,23 % de la producción nacional, ubicándose como el sexto departamento productor del país.

La caficultura santandereana, además, genera alrededor de 42.000 empleos directos rurales y representa cerca del 23 % de la producción agrícola departamental.

Por eso, aunque XISQUA está dirigida específicamente a la cadena cacao-chocolate y no constituye una convocatoria para cafeteros, el mensaje para el sector cafetero también resulta evidente: Santander tiene condiciones para avanzar desde la producción primaria hacia una economía rural con mayor transformación, marca, comercialización y sofisticación.

El cacao ya está demostrando que existe mercado para ese salto. De hecho, Santander ha acumulado experiencias de renovación de cultivos y fortalecimiento productivo que han permitido aumentar considerablemente su producción. En años anteriores, programas desarrollados con participación de la Gobernación, Fedecacao y cooperación internacional intervinieron 1.200 hectáreas en 24 municipios, con asistencia técnica y buenas prácticas agrícolas.

 

El desafío cambia de escenario

Ya no se trata únicamente de producir más cacao o más café. Se trata de conseguir que el productor pueda participar de una porción mayor del valor que se genera después de que el grano sale de la finca.

Una tonelada de cacao vendida como materia prima tiene un valor. Esa misma materia prima transformada en chocolate fino, barras especializadas, productos gourmet, cosméticos, bebidas o ingredientes para la industria puede representar una cadena económica mucho más extensa. Y allí aparecen nuevas posibilidades de empleo, emprendimiento y desarrollo empresarial en las zonas rurales.

Para los interesados en la convocatoria XISQUA, las postulaciones estarán abiertas hasta el 20 de agosto de 2026. Entre los requisitos señalados están acreditar una actividad comercial de por lo menos seis meses y demostrar ingresos mensuales mínimos de $227.220 por cada persona vinculada al negocio.

La convocatoria representa, entonces, una oportunidad concreta para que chocolateros, transformadores, asociaciones y pequeñas empresas santandereanas conviertan una fortaleza histórica del departamento en negocios más sofisticados.

Porque Santander ya ganó una parte de la batalla: tiene tierra, productores, tradición, calidad y materia prima. Lo que está pendiente es ganar la siguiente: que el cacao santandereano no solamente salga de las montañas en forma de grano, sino que regrese a ellas convertido en empresas, empleos, marcas, mercados y mejores ingresos para las familias que lo producen. Y en una tierra cafetera y cacaotera como Santander, esa debería ser la próxima cosecha.