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‘Calumnia, calumnia, que de la calumnia algo queda’

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Resumen

El artículo critica la práctica de difamar a adversarios políticos en medios de comunicación digital y apunta a la calumnia como un medio perjudicial que destruye la reputación de la clase dirigente. También remarca la importancia de la ética periodística.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Se ha vuelto costumbre difamar y calumniar a los adversarios políticos, para multiplicar los odios que han causado enormes divisiones en la historia de los pueblos. En una publicación hecha por el periódico digital ‘Las 2Orillas’ se han lanzado juicios temerarios contra gobernadores, alcaldes, congresistas, diputados, concejales y ediles, colocando en tela de juicio sus comportamientos, aprovechando la maledicencia que se da silvestre en nuestro departamento.

En medio de la proliferación de medios de comunicación digital, que intentan remplazar a los periódicos diarios, a las cadenas radiales y a la televisión tradicional, que representan la tradición y la honorabilidad de nuestro departamento y de nuestro país, han surgido muchas personas, de muy poca catadura moral, que encarnan el odio y la codicia, el arribismo y la mentira, para conquistar audiencia en la opinión pública, donde la calumnia es el veneno que destruye el patrimonio moral de la clase dirigente.

En algunas plataformas digitales y bajo el ropaje del anonimato, se ocultan algunos francotiradores que le arrebatan el cuero moral a las personas, tratando de hacer méritos para negocios publicitarios frente a los nuevos amos del poder, que se solazan sacrificando la dignidad y el prestigio de sus antecesores.

Es la daga torticera que se clava en la espalda de quienes en el pasado tuvieron honores y dignidades palaciegas y que ahora, víctimas de las derrotas electorales, entran en la ola de la descalificación, como le ha ocurrido por estos días a los exgobernadores Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, Richard Aguilar Villa y Mauricio Aguilar Hurtado – padre e hijos --, que le han servido a Santander y que han expuesto sus vidas por el progreso de este departamento.

En medio de la tormenta política que sacude a funcionarios del gobierno de Gustavo Petro Urrego, por los hechos de corrupción que arrasaron con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, han aparecido publicaciones perversas de algunos “Youtubers” lanzando diatribas, infamias y calumnias contra los exgobernadores del denominado ‘Clan Aguilar’, colocándoles la daga envenenada en la espalda, porque ya no tienen el poder político de épocas muy difíciles que tuvieron que afrontar los tres exgobernadores.

Los periodistas, encargados de recoger y registrar la historia diaria de los acontecimientos que marcan el destino de nuestra nación, de nuestros departamentos, de nuestras ciudades y de nuestros pueblos, no deben dedicarse a la industria de la injuria y la calumnia que se da silvestre en el departamento de Santander. Por ese espíritu pendenciero, por la envidia y la codicia, aumenta la frustración del pueblo santandereano, que va quedando rezagado como consecuencia del odio, la envidia y el egoísmo que son conductas negativas para la unidad espiritual y material de este departamento.

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