Corte Suprema deja sin efecto la preclusión de investigación por el homicidio de Nydia Érika Bautista, asesinada por militares
La Corte Suprema dejó sin efecto la preclusión y ordenó continuar la investigación por la desaparición y homicidio de Nydia Érika Bautista.
La Corte Suprema dejó sin efecto la preclusión y ordenó continuar la investigación por la desaparición y homicidio de Nydia Érika Bautista.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
··········
········
La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia dejó sin efecto las resoluciones de la Fiscalía que habían precluido la investigación contra cuatro exintegrantes del Ejército por hechos relacionados con la desaparición, tortura y muerte de Nydia Erika Bautista.
La víctima, de acuerdo con la investigación, fue obligada a subir a un vehículo en una calle de Bogotá y su cuerpo fue hallado, días después, en el municipio de Guayabetal en Cundinamarca.
En enero de 2004, la Fiscalía 53 Especializada adscrita a la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario profirió resolución de preclusión de la investigación adelantada en contra de cuatro personas vinculadas a los hechos. Esa decisión fue confirmada en febrero de 2006 por la Fiscalía 12 Delegada ante el Tribunal de Bogotá.
Familiares de las víctimas interpusieron el recurso extraordinario de revisión que fue analizado por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia. La Corte estableció que sobre este caso existe una decisión del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que declaró “que el Estado colombiano violó sus obligaciones internacionales en relación con el deber de investigar seria e imparcialmente los hechos relacionados con la desaparición, tortura y muerte de Nydia Érika Bautista”.
“En el presente asunto, además de la existencia de la decisión internacional, la Sala observa que el Estado no ha satisfecho su deber de investigar de manera seria y efectiva para identificar e individualizar a los responsables. En ese sentido, la decisión de preclusión contra la que se interpuso la presente acción extraordinaria constituye un obstáculo en el cumplimiento de los compromisos internacionales del Estado asumidos frente a las víctimas”, dijo la Sala.
Y añadió que existen en el proceso una cantidad considerable de elementos que, de haber estado disponibles al momento de dictarse y confirmarse la preclusión, habrían sido lo suficientemente trascendentes para cambiar el sentido del fallo.
Por esto, dijo la Sala, existe la necesidad de que se continúen investigando los hechos ocurridos en contra de la vida, la integridad y la libertad personal de Nydia Érika Bautista a fin de garantizar el acceso efectivo a la justicia de los familiares de la víctima.
La Sala remitió el expediente a la Fiscalía para que se continúe con la investigación en el proceso contra los exmilitares.
Desaparición y asesinato
El 30 de agosto de 1987, fue detenida y desaparecida por militares de la XX Brigada del Ejército Nacional en el barrio Casablanca de Bogotá. Luego, fue trasladada a la vereda Quebrada Blanca en Guayabetal (Cundinamarca), donde fue detenida, agredida y violentada sexualmente. Su cuerpo fue encontrado trece días después en la vía Bogotá-Villavicencio, en estado de descomposición.
Su familia luchó por conocer su paradero durante tres años,[5][6] y en el proceso fue amenazada y obligada a exiliarse.
En 1991, el sargento Bernardo Alfonso Garzón, perteneciente al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solano de la Brigada XX, aceptó la participación de su unidad en la desaparición de Bautista, bajo la aprobación y dirección del coronel Álvaro Velandia Hurtado, vinculado a grupos paramilitares como el Muerte a Secuestradores (MAS), sindicado hasta septiembre de 1995, año en que fue condecorado. Para 1997, fue destituido, y en 2006 el proceso penal fue precluido.
En 2009, fue nuevamente destituido. En 2011, fue cancelada su destitución, logrando su reintegro, y en 2012, el Consejo de Estado revocó su reintegro. En 2017, la Corte Suprema de Justicia admitió una demanda para reabrir la investigación de su caso.[8][9] También han sido señalados por su desaparición los suboficiales Julio Roberto Ortega Araque, Luis Guillermo Hernández González y Mauricio Angarita. Su crimen se mantiene en la impunidad.