Cuando Colombia tiembla, Santander responde con solidaridad
Santander activó ayuda humanitaria y puntos de acopio para apoyar a las familias afectadas por el terremoto en Colombia.
Santander activó ayuda humanitaria y puntos de acopio para apoyar a las familias afectadas por el terremoto en Colombia.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Lady Mantilla
Hay momentos en los que una sociedad demuestra de qué está hecha. El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó familias afectadas, viviendas destruidas y comunidades enfrentando una emergencia que todavía está lejos de terminar. Pero también despertó una respuesta que merece ser reconocida: La solidaridad de miles de colombianos y, especialmente, la capacidad de Santander para convertir la preocupación en acciones concretas.
Desde Bucaramanga, la Alcaldía ha mantenido una política de atención humanitaria y gestión del riesgo que permite responder ante situaciones de emergencia. La Administración Municipal, a través de sus organismos de gestión del riesgo, ha venido fortaleciendo la capacidad de atención y entrega de ayudas a familias damnificadas. Ese trabajo institucional adquiere hoy especial importancia frente a una tragedia que requiere coordinación, logística y capacidad de respuesta.
Pero la solidaridad no se ha quedado solamente en Bucaramanga.
La Gobernación de Santander, bajo el liderazgo del gobernador Juvenal Díaz Mateus y con el acompañamiento de la primera dama, Victoria Eugenia Casallas Lozano, activó la campaña “Es Tiempo de Ayudar”, una iniciativa que busca movilizar a empresarios, organizaciones, voluntarios y ciudadanos para llevar ayuda humanitaria a las familias afectadas por el terremoto.
Los puntos de acopio habilitados en la Gobernación, InderSantander, la Lotería de Santander, IDESAN y la Oficina de Gestión del Riesgo han permitido organizar una respuesta colectiva. Allí se reciben alimentos no perecederos, elementos de aseo, frazadas, colchonetas, agua, pañales y otros artículos necesarios para atender las necesidades más urgentes. Posteriormente, las donaciones son clasificadas y coordinadas para su traslado hacia las zonas que requieren apoyo.
La Oficina para la Gestión del Riesgo de Santander también activó desde las primeras horas el monitoreo de la emergencia y la coordinación con organismos de respuesta, incluyendo el desplazamiento de personal de apoyo para las labores que fueran necesarias.
Y aquí aparece una reflexión que considero fundamental: Ayudar no puede convertirse únicamente en una reacción de los primeros días.
Una caja de alimentos puede aliviar el presente. Una colchoneta puede ofrecer descanso. Un kit de aseo puede solucionar una necesidad inmediata. Pero las familias afectadas necesitarán mucho más cuando desaparezcan las cámaras y disminuya la atención mediática.
Vendrá la reconstrucción de viviendas, la recuperación económica, la rehabilitación de escuelas, vías y servicios públicos y, sobre todo, el acompañamiento psicológico y social de quienes perdieron parte de su vida en cuestión de segundos.
Por eso, el trabajo realizado por la Alcaldía de Bucaramanga y de la Gobernación de Santander debe continuar acompañado de la solidaridad y debe llegar a quienes realmente la necesitan y cada recurso debe ser administrado con responsabilidad.
Santander está demostrando que cuando Colombia necesita una mano, puede encontrarla aquí. Hoy no basta con decir que somos solidarios. Hay que demostrarlo con hechos.
Porque después del terremoto comienza otro desafío: Ayudar a Colombia a levantarse. Y Santander, una vez más, está diciendo presente.