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REQUIEM por los partidos tradicionales

El texto sostiene que los partidos tradicionales y de izquierda pierden fuerza mientras surge un nuevo liderazgo político que busca reconfigurar el escenario electoral.

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REQUIEM por los partidos tradicionales
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Para las próximas elecciones regionales, donde se renovarán las gobernaciones, las alcaldías, las asambleas departamentales, los concejos municipales y las juntas administradoras locales, habrá un vencedor que llegó de último a los escenarios democráticos y que se convirtió en el nuevo presidente de Colombia.  El Partido Conservador está desapareciendo lentamente, porque no existe una organización al interior de esta colectividad. En las últimas elecciones parlamentarias perdieron cinco curules en el Senado y muchas otras en la Cámara de Representantes. El partido liberal, bajo la dirección del expresidente César Gaviria Trujillo perdió las elecciones parlamentarias en el departamento de Santander. ¡Prácticamente desapareció del mapa electoral…! 

Con el nombre del Partido REPUBLICANO, recientemente inscrito en el Consejo Nacional Electoral, apareció para quedarse el abogado Abelardo de la Espriella Otero, el presidente que le ha declarado la guerra a todos los bandidos que dejó la pasada administración del expresidente Gustavo Petro Urrego, el peor mandatario que haya querido aplastar la democracia. Los expertos en filosofía política consideran que el nuevo presidente de Colombia, el doctor Abelardo de la Espriella Otero colocará el año entrante una fuerte nómina de gobernadores y una numerosa nómina de alcaldes.  

Los partidos históricos, que fueron los pilares de la democracia durante mas de un siglo, sucumbieron ante la arremetida de un siniestro personaje con antecedentes criminales, que habría participado en la formación de las guerrillas del Movimiento Diecinueve de Abril (M-19), un sujeto que se había robado la ‘Espada de Bolívar’ y que se convirtió en el alcahuete de la narcoguerrilla, saqueando a la nación y destruyendo la esperanza del pueblo colombiano.

Los partidos políticos de izquierda fueron llamados a calificar servicios, sobre la penosa formación del denominado ‘Pacto Histórico’, que se está desintegrando poco a poco. Abelardo de la Espriella Otero, como el Cid Campeador, llegó para combatir a la chusma comunista y devolverle la libertad a millones de colombianos, que han sufrido las consecuencias de la guerra de guerrillas, incrustada en las zonas cocaleras del Cauca, Nariño, Caquetá, Putumayo, Guainía, El Catatumbo y el Arauca. Durante dos meses del nuevo gobierno ha quedado demostrado que Colombia necesita la PENA DE MUERTE, que fue prohibida en la nueva Constitución de 1991.

Los partidos políticos quedaron reducidos a unas pocas minorías en el Congreso de la República, por la tremenda e infinita corrupción que se apoderó de la rama legislativa del poder público, pero especialmente por la terrible influencia de grupos de bandidos, financiados por el narcotráfico y el contrabando. La Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, -- encargada de juzgar al presidente de la república, a sus ministros, a los congresistas, a los gobernadores, a los miembros del cuerpo diplomático y gerentes de institutos descentralizados del orden nacional ---, se convirtió en una fuente de negocios NON SANTUS, dedicada a la picaresca contratista.