Cuando la dignidad se vuelve opcional

Resumen

La dignidad se debilita cuando la indiferencia y el abuso de poder normalizan la exclusión y vuelven invisibles los derechos humanos.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Cuando la dignidad se vuelve opcional

Por: Christian Londoño Orrego.

“El que oprime al pobre, afrenta a su Hacedor; más el que tiene misericordia del pobre lo honra.” Proverbios 14:31

Hay algo que traspasa el silencio cuando los derechos humanos dejan de ser una base y se convierten en un discurso, no suena fuerte, pero se siente en la piel de quien no es escuchado, en la mirada de quien ha aprendido a callar para subsistir. No siempre son conflictos o bélicos o torturas; a veces es más sutil, cotidiano y normalizado, esa interminable fila que nunca avanza, el trámite que humilla, la oportunidad que no llega y la voz que no cuenta.

Sin embargo, los derechos humanos empiezan a fallar no se derrumban de inmediato, se van descalzando lentamente, debilitándose hasta volverse invisibles, lejos del papel escrito, de la vida de muchos; ahí es donde duele cuando lo básico deja de ser fiable porque la dignidad no debería depender del dinero, el origen o de los contactos… A pesar de todo, continúa ocurriendo todos los días.

Se destruyen cuando se empieza a justificar la violencia mínima, cuando el abuso de poder se vuelve habitual, cuando se prefiere ignorar las cosas que pueden salir mal, cuando no hay un villano claro y solo existe indiferencia. Esto último tiene más peso del que parece, porque es en ese silencio donde se construyen los sistemas que legislan, declaran y justifican el tipo de vida existente y excluyen sin ruido a los mismos de siempre.

Hablar de derechos humanos no debería ser algo distante ni pesado; es algo simple, casi cotidiano: vivir sin miedo, hablar sin represalias y soñar sin limitaciones. Si eso falta, no solo se quiebra un derecho; se rompe algo enormemente profundo en todos.

Quizás lo que deberíamos cuestionarnos no es tanto quién ofende, sino qué grado de tolerancia estamos brindando a esa ofensa; ya que los derechos no se mantienen por sí mismos, sino que surgen de las acciones cotidianas, en lo permitido, en lo enfrentado, en lo defendido y en lo pequeño; ahí es donde comienza la civilización.

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