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Cuento chino

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Resumen

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Por: Reynaldo Pérez

El continente americano siempre fue reconocido por el pensamiento euro centrista como “el nuevo mundo”, el continente, en épocas de oscurantismo europeo tenía una ventana caribeña donde llegaban corsarios, quienes eran los mismos piratas que servían a una bandera o una nación, y una gran cantidad de culturas que transformaron nuestra sapiencia e identidad en el continente, el Caribe también fue una de las rutas comerciales, de un negocio que tal vez es el más cruel inventado por el hombre, la esclavitud.

Aún en nuestros días el caribe y Latinoamérica cuentan con territorios en el que se habla neerlandés, danés y francés, llegaron también los árabes que se regaron por todo el caribe. En el siglo XIX ocurre algo muy particular, el caribe se llena de chinos, hoy en Barranquilla se venden a la orillad de la carretera huevos, gallinas, verduras, producidas y criadas en las granjas de los chinos, en Cartagena hay una semana dedicada a la cultura y a la comunidad china, magno reconocimiento a la injerencia cultural que han tenido en el territorio, que cuando llegaron a nuestro continente, llegaron a montar restaurantes y lavanderías.

Inevitablemente con esta mescla de culturas, se creó un nuevo hombre, Aristóteles hablaba de un término en el cual hacía referencia a “El Hombre de todos los Hombres” el hombre que representara a todas las razas, ese hombre está en el caribe y lleva en su memoria genética la información cultural y gastronómica de todas las razas. Nosotros poseemos una gastronomía multicultural única en el mundo, no existe en ninguna parte del hemisferio “ese hombre que represente todas las razas”, el que represente el conocimiento de todos los linajes.

Gastronómicamente hablando, nuestra Ciudad Bonita está llena de una extraordinaria cultura gastronómica, comida China, restaurantes árabes, italianos y como no decirlo, nuestros platos ancestrales que indiscutiblemente hacen parte de nuestra identidad, nuestra cultura culinaria representa el conocimiento “de todas las razas” representadas en “El Hombre de todos los Hombres” de Aristóteles, que entraron por el Mar Caribe, gracias a ello, el negocio de las comidas y los restaurantes también se convirtió en una de las fuentes formales e informales más grandes de empleo que tiene la ciudad.

Estos son legados culturales que un jefe de ente territorial debe cuidar. La semana del 11 de abril la huella digital del alcalde Jaime Andrés Beltrán y de activistas digitales con credencial como el concejal Carlos Felipe Parra, dispararon su huella digital por cuenta del sellamiento de 7 restaurantes de la ciudad, las causas no las voy a cuestionar, ni más faltaba. La secretaria de Salud Claudia Amaya saco la lista de los restaurantes que no contaban con las condiciones de salubridad necesarias para su funcionamiento, el tema es que en la ciudad no solo fueron sancionados los 7 establecimiento que señala la jefe de la cartera de salud.

Desafortunadamente este acto de la secretaria de salud de Bucaramanga, no afecto solo a los restaurantes en mención, la gran mayoría de restaurantes de la ciudad vieron cómo se bajaban sus ventas gracias a esta decisión, en época de postpandemia los entes territoriales le entregan la responsabilidad de la reactivación económica al sector gastronómico y otros.

Haciendo públicos los nombres de los restaurantes sancionados, el daño termino siendo para todo el sector, los restaurantes Chinos, Árabes, de comida típica, que si cumplen con las medidas sanitarias, bajaron sustancialmente sus ventas, el afán de hacer crecer la huella digital del alcalde y uno que otro concejal irresponsables, afecto la dinámica económica de un sector que sobrevivió a la pandemia y hace grandes esfuerzos para ser sostenibles en un mercado muy competido, pero que sin importar su origen, hacen parte de la identidad de nuestra ciudad.

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