ir al contenido

De la inflación, la incertidumbre y los lujos

‼️ Envianos tu denuncia o noticia
Versión Beta Reportar error

Resumen

El aumento excesivo del salario mínimo en Colombia puede generar inflación y afectar la competitividad empresarial. El equilibrio entre las tasas de interés y el salario es un desafío. La política económica debe considerar las dinámicas específicas del país.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Espacio Publicitario
+ Google Noticias
+ Canal WhatsApp

Por: Edgar Julián Muñoz González. El debate por el salario mínimo es complejo. Sobre todo, porque se generan expectativas que terminan siendo sofismas para la clase trabajadora. No se necesita ser un genio para saber que el aumento del mínimo nos perjudica a todos, especialmente porque al incrementar el ingreso, el costo fijo de la producción se eleva, dejando como consecuencia la intensificación de los precios. Es decir, mientras más suba el mínimo, se amplificará el coste de los bienes y servicios.

Entonces, en una economía como la que nos está deleitando este gobierno, con una inflación desmesurada, pretender aumentar el SMLV más allá del IPC, es un suicidio. Las principales causas de la inflación son la devaluación de la moneda, el aumento en los costos de producción, las materias primas, disminución en la oferta de productos y mucho dinero circulante. En el gobierno anterior experimentamos esa debacle por la pandemia, pero en este, con todas las condiciones dadas para que nuestra economía repuntara nuevamente, nos encontramos con el acrecentamiento de los combustibles, nuevos impuestos y una incertidumbre económica que no sabemos si comprar zapatos Ferragamo o remendar las alpargatas. Y el que remienda no estrena.

Sin embargo, es importante resaltar la labor del banco de la república al no ceder a los ilógicos y tontos caprichos del presidente que quiere imprimir billetes a como dé lugar. La función principal del Banrep es controlar la inflación. Por eso se mantiene firme en su postura y ha logrado reducirla a pesar de la presión, pero sigue alta. La banca privada ha tratado de hacer lo suyo ofreciendo créditos a unas tasas, según ellos, muy buenas, pero que no se bajan del 1,8% mensual. Las tarjetas de crédito son hechas para el ocio, pero funcionan para ganar puntos y redimir en dinero o premios, siempre a una cuota.

Pero nuevamente interviene nuestro “prodigioso” presidente y dice que, para reactivar la economía, es necesario aumentar el salario mínimo y bajar las tasas de interés. Pues claro que tiene que aumentar, no obstante, “cuánto”, es el problema. De ser mucho, bienvenida sea nuestra primera hiperinflación, porque la incertidumbre económica no se irá. La idea detrás de aumentar el salario mínimo y bajar las tasas de interés es estimular la demanda agregada. Sin embargo, hay un equilibrio delicado.

Si bien el incremento del salario mínimo puede beneficiar a los trabajadores y estimular la economía, cuando es demasiado alto, genera encarecimientos y afecta la competitividad de algunas empresas. Si hay un agrandamiento repentino en la demanda y las empresas no pueden aumentar la producción lo suficientemente rápido para satisfacer esos requerimientos, podría haber presiones inflacionarias. Adicionalmente, si bajamos las tasas de interés, también habrá más deuda y, en consecuencia, devaluación que afecta nuestro poder adquisitivo. Y recuerden que los lujos son como los hijos; mientras no los tengamos está bien, pero luego de tenerlos, vivir sin ellos es difícil; chao felicidad.

En última instancia, encontrar el equilibrio adecuado entre la elevación del salario mínimo, las tasas de interés y otros factores económicos es un desafío. Las decisiones deben basarse en un análisis detenido y en la comprensión de las dinámicas económicas específicas del país, algo que no parece entender el gobierno ni sus defensores. Esperemos que la negociación termine bien, aunque con las pretensiones de los sindicatos vamos directo a que el gobierno lo decrete y qué miedo.

Es evidente que la situación económica en Colombia es compleja y está sujeta a diversas presiones y desafíos. La discusión sobre políticas económicas y salariales debe abordarse con cuidado para evitar impactos negativos en la estabilidad económica.

Más reciente

40 años de cárcel para defensores de Derechos Humanos por secuestro

40 años de cárcel para defensores de Derechos Humanos por secuestro

En septiembre de 2019, Briands David Harnache Moreno y Rosendo Duarte Ureña, reconocidos defensores de Derechos Humanos del Magdalena Medio, fueron encarcelados por los delitos de porte ilegal de armas de fuego agravado, extorsión agravada tentada y secuestro extorsivo agravado. Estos individuos fueron señalados como los autores intelectuales del secuestro

Miembros Público