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Del bienestar y el malestar

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Resumen

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Me conoces mírame, bien si sabes de mi padre mi madre o mis abuelos, quiero sentir la alegría, me conoces ven por mí, es tiempo de encontrarnos, dame todo tu apoyo, muéstrame el camino para ser un campeón, me conoces soy yo, me conoces ven por mí, me conoces y aquí estoy”, dice la canción promocional de la campaña “los niños buscan su hogar” del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en una franja televisiva.

Es increíble que en este país donde todo sucede y nada pasa, donde treinta y nueve mil niños entre vulnerados y vulnerables en Santander están a milímetros de quedar expuestos al desamparo del Estado, así como mil Madres Comunitarias que por no contratarse doce mil niños están a la deriva de la protección en el que se vincula la prioridad de sus derechos en el Artículo 44 de la Constitución del 91. Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión.

Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los demás derechos consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia. (sic) Precisamente el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar es la institución que vela por estos derechos.

Entonces, acaso, las madres tienen que dejar a sus pequeños en manos de extraños mientras que el ICBF Santander está intentando reajustar y desajustar la nómina de cuarenta contratistas que además de la experiencia tienen pleno conocimiento de los procesos en defensa de los niños y de las familias que ahora se encuentran mucho más vulnerable que antes de.  Me pregunto, ¿a quién harán responsable ante las consecuencias de los niños que requieren atención oportuna y a las familias que necesitan orientación en casos de maltrato, explotación, o violencia intrafamiliar mientras se compone este despelote?

Los padres usuarios del ICBF están impotentes, los niños expuestos y los procesos estancados ¿en favor de quién o por qué?

A todos estos hechos que lamentablemente han alterado la tranquilidad por la protección de las familias usuarias y beneficiarias del ICBF, podemos agregarle el amargo sabor de los cuarenta contratistas cabezas de familia a quienes les terminaron el contrato aumentando las estadísticas de desempleo a sabiendas de su profesionalismo y experiencia,  por nuevos y experimentales profesionales quienes tomarán la nada fácil tarea de lidiar con las tragedias de la infancia y disfuncionalidad de las familias.

En un gesto de empatía entendemos que no es para nada fácil que en las manos de la directora encargada del ICBF Regional Santander esté la decisión de despedir a sus compañeros de trabajo, después de compartir por más de veinte años momentos de crecimiento, enseñanza y cariño, del que sin duda sus amigos y ahora excontratistas recibió.

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