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“Dos chistes flojos … faltos de fino humor”

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Resumen

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Por: Carlos Iván Mantilla Velásquez

Francamente rayan en la ramplonería. La falta de seriedad y respeto con el pueblo colombiano de dos notables que se suponen sensatos es evidente. Uno el señor presidente. El otro, el más visible opositor del gobierno con la preparación, digamos que suficiente, para no decir las necedades que plantea.

Estas dos figuras – Petro y Vargas Lleras- armaron en los últimos días, un juego infantil con una pelota a ver quién la pateaba con mayor fuerza sin importarles la rompezón que pudieran ocasionarle a los ventanales del entorno. Es decir, a su antojo convirtieron a Colombia en un parque de diversiones.

Los incautos, pero radicales ciudadanos que no comprendan que el juego es una ridícula e Irresponsable diversión producto de dos chistes flojos. El de Petro: la quimera propuesta de una nueva constituyente que no tiene pies ni cabeza, pero sí la intención de sacar adelante sus nefastas reformas con esa argucia. Y el chiste de Vargas Lleras, en su papel de bufón, que consiste en “cogerle la caña” a tan rebuscada ocurrencia del hasta ahora incapaz presidente.

Ingenuos los susodichos ciudadanos, muy posiblemente ya cayeron en el juego y andarán preparándose para apoyar o debilitar la fantasía de Petro, que si acaso llegará al congreso. Estos ignorantes e inocentes seguidores, azuzados por los politiqueros de las dos fuerzas   – la ultra derecha y la izquierda recalcitrante- acentuarán como idiotas útiles la polarización política que vive nuestra nación de tiempo atrás, ahora exacerbada mas que nunca por el propio gobierno.

Este jueguito es peligroso y si no lo atajamos a tiempo, nos puede llevar fácilmente a una nueva “patria boba” en la que impere el desorden   social y político, y a cambio de la tan publicitada “Paz total” enfrentemos la “anarquía total”. Dios nos libre de esta última.

Por eso, señor presidente, si dice amar tanto a su pueblo, es hora de procurar una buena gobernanza. No más caprichos y equivocaciones e insistencia en hacer reformas impositivas que atentan con resquebrajar las instituciones. Gobierne y administre bien, para eso el resultado en las urnas lo puso ahí. Haga los ajustes que se requieran sobre lo construido, no destruya lo edificado, nada es perfecto.

No trate de inventar lo que ya está inventado. Los colombianos somos conscientes de que todo puede ser mejor en materia de salud, educación, empleo, vivienda, pensiones, alimentación, etc. También, sobre todo los más maduritos, los de su generación, hemos visto en las ultimas décadas avances significativos, aunque lentos y a los trancazos, pero ahí vamos. Nos ha tocado así por adolecer de políticas de estado a largo plazo, propias del subdesarrollo del que no hemos podido sacudirnos en gran medida a causa de los egoísmos y vanidades de la mayoría de ustedes los gobernantes y de muchos legisladores cuyo oculto objetivo perverso ha sido perpetuarse en el poder y aferrarse a las curules para desangrar los recursos del estado.

Aún nos falta mucho, señor presidente, pero contribuya a bajar “la falta mucho”. Haga respetar las leyes y gobierne con autoridad para con los delincuentes y violentos, piense en su tranquilidad y la de los colombianos, el pueblo somos todos. Descomplíquese la vida y no haga parte de los problemas. Considere a sus compatriotas, no nos meta en mas líos, por favor: cumpla con la constitución que su movimiento ayudó a reformar en el 91 y que merece respeto.

Y usted, respetado doctor Vargas Lleras. Es hora de ponerle seriedad al tema. Es la oportunidad para que con el conocimiento profundo que tiene del país, porque le cabe en la cabeza, no hay duda. Con su experiencia y el ejemplo en la maestría para gobernar que le dejó su respetable abuelo, demuéstreles a los colombianos con sus capacidades que puede enderezar el rumbo de Colombia. Haga una oposición sería y rodéese de gente calificada, busque a sus sabios consejeros. Ayude en la medida que pueda a este gobierno en corregir sus errores, no importa que no haga parte del mismo.  Y construya en estos dos años las estrategias para lograr la presidencia. Miro al rededor y por lo pronto no veo otro que pueda evitar que rodemos por el despeñadero.  ¡Dejémonos de chistes flojos!

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