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Efectos de ingerir queso todos los días: la perspectiva de los especialistas

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Resumen

El consumo diario de queso puede ser beneficioso para la salud, aportando proteínas, calcio, fósforo, potasio y vitamina B12. También puede proteger contra la obesidad, hipertensión y diabetes tipo 2, mejorar la salud intestinal y dental, y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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El consumo diario de queso, un producto valorado en diversas culturas y presente en numerosos platos, puede ser más beneficioso de lo que pensamos. A pesar de su reputación por el alto contenido de grasa, el queso es una fuente notable de proteínas, calcio, fósforo, potasio y vitamina B12, elementos cruciales para una alimentación balanceada.

Acorde a las Guías Alimentarias 2020-2025 para estadounidenses, es esencial consumir 1 gramo de calcio diario. El queso destaca en este mineral, particularmente los quesos duros. Por ejemplo, 28 gramos de cheddar aportan alrededor de 200 mg de calcio, en comparación con los 52 mg que ofrece el mismo peso en brie.

El calcio desempeña un papel vital en la salud ósea, así como en la coagulación de la sangre y en la función muscular y nerviosa, *según el Instituto Nacional de Salud (NIH)*. Los resultados de un estudio publicado en Food Science & Nutrition (2020), sugieren que un consumo habitual de queso rico en calcio podría proteger contra condiciones como la obesidad, la hipertensión y la diabetes tipo 2.

Ciertos quesos, que incluyen al suizo, el cheddar y el cottage, contienen probióticos beneficiosos para la salud intestinal. Estos microorganismos generan ácidos grasos de cadena corta fundamentales para el equilibrio ácido-base, la absorción de nutrientes y el mantenimiento de la estructura y funcionalidad intestinal. Un artículo científico de 2021 en la International Journal of Dairy Technology enfatiza que los probióticos se conservan únicamente en quesos frescos y no cocinados.

La ingestión de queso podría tener, además, un impacto positivo en la salud dental. Investigaciones del Journal of Translational Medicine (2022) revelan que el queso produce un entorno alcalino en la boca que disminuye la probabilidad de caries y favorece la remineralización dental.

Aunque el queso tiene un 60% de grasas saturadas, que suelen asociarse con enfermedades cardíacas, no todas afectan de igual manera. Un análisis en Frontiers in Nutrition (2022) señala que el queso entero podría bajar los niveles de colesterol total y LDL. Además, una revisión del mismo año en Nutrients relaciona el queso, en especial el fermentado, con una reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, el queso también es fuente de sodio, componente que, en exceso, puede ser perjudicial. La Asociación Americana del Corazón recomienda un consumo máximo de 2,300 mg de sodio al día, idealmente menos de 1,500 mg. Es fundamental prestar atención a las etiquetas nutricionales para controlar la ingesta.

Respecto a la intolerancia a la lactosa, ciertos quesos maduros poseen niveles bajos de este azúcar, por lo que podrían ser tolerados, como destaca un estudio en el Journal of Translational Medicine (2020).

Para aquellos que no presentan alergias a la proteína de la leche, el queso consumido con precaución y en cantidades controladas es mayormente seguro y puede ofrecer ventajas significativas. El Cardiovascular Research (2022) sugiere que dosis moderadas podrían ser protectoras contra afecciones cardíacas, recomendando hasta 200 gramos de productos lácteos diarios.

Finalmente, las recomendaciones de la USDA para una dieta de 2000 calorías sugieren la inclusión de tres porciones de lácteos al día, con equivalencias establecidas para diversas presentaciones de quesos.

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