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El día que Santander y Norte de Santander dejaron de mirarse como vecinos para empezar a pensarse como una sola región

La RAP El Gran Santander impulsa una visión conjunta para Santander y Norte de Santander, centrada en agua, infraestructura y desarrollo económico como una sola región.

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Aquella autonomía regional que durante años fue considerada una utopía dejó de pertenecer al terreno de los discursos para comenzar a expresarse mediante proyectos, alianzas, planificación estratégica y una convicción cada vez más sólida: que el futuro de Santander y Norte de Santander será mucho más fuerte si ambos aprenden a construirlo como una sola región.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

La RAP El Gran Santander convirtió en realidad una idea que durante décadas pareció una utopía. Bajo la dirección de Hugo Armando Rodríguez Mantilla, la entidad busca que ambos departamentos dejen de competir entre sí y comiencen a construir un futuro común basado en el agua, la infraestructura, el turismo, la innovación y el desarrollo económico.

Así es, hubo una época en la que hablar de integración regional entre Santander y Norte de Santander sonaba más a un discurso romántico que a una política pública posible. Durante décadas, empresarios, académicos, gobernantes y dirigentes gremiales insistieron en que ambos departamentos compartían mucho más que un origen histórico.

Compartían montañas, cuencas hidrográficas, corredores económicos, una identidad cultural profundamente ligada a la antigua Provincia de Santander y, sobre todo, desafíos que difícilmente podían resolverse desde las fronteras administrativas. Sin embargo, aquella visión permanecía atrapada en documentos, foros académicos y buenas intenciones.

Hoy esa idea dejó de ser un sueño para convertirse en una institución. La Región Administrativa y de Planificación (RAP) El Gran Santander representa quizás el mayor paso que han dado ambos departamentos para pensar su desarrollo desde una perspectiva conjunta y de largo plazo. Creada oficialmente en agosto de 2021, esta figura de integración reúne un territorio de más de 52.000 kilómetros cuadrados, donde viven cerca de 3,5 millones de habitantes y cuya economía aporta alrededor del siete por ciento del Producto Interno Bruto colombiano.

Pero detrás de esas cifras existe una apuesta mucho más ambiciosa. En otras palabras, la RAP pretende cambiar la manera como históricamente se ha planeado el desarrollo territorial en Colombia. En otras palabras, en lugar de que cada departamento construya proyectos aislados, la propuesta consiste en identificar los grandes problemas comunes y resolverlos como una sola región.

Ese cambio de mentalidad es precisamente el eje de la gestión que viene liderando su gerente regional, Hugo Armando Rodríguez Mantilla, quien ha impulsado una visión que trasciende los periodos de gobierno y busca consolidar una verdadera cultura de planificación regional.

Más que administrar una entidad, Rodríguez Mantilla ha concentrado sus esfuerzos en construir una narrativa compartida entre Santander y Norte de Santander, convencido de que las grandes transformaciones empiezan cuando un territorio aprende a reconocerse como parte de un mismo proyecto colectivo.

Su gestión ha estado orientada a convertir la RAP en un escenario permanente de articulación entre gobernaciones, alcaldías, ministerios, universidades, gremios económicos, organizaciones ambientales, cooperación internacional y comunidades.

 

Plan Estrategico Regional

La lógica es sencilla de explicar, aunque compleja de ejecutar. Los problemas del agua no terminan en un límite departamental. Las cadenas productivas tampoco. Los corredores turísticos atraviesan municipios de ambos departamentos. Las oportunidades de exportación benefician a toda la región. La protección de los páramos exige decisiones coordinadas. Y la competitividad depende, cada vez más, de la capacidad de actuar como bloque regional.

Precisamente por eso, el Plan Estratégico Regional que desarrolla la RAP no gira alrededor de proyectos aislados, sino de grandes hechos regionales que buscan conectar todas esas necesidades bajo una misma hoja de ruta. Uno de los conceptos que mejor resume esa visión es el denominado Sistema Regional Multimodal.

Tradicionalmente, las obras de infraestructura en Colombia se han concebido como carreteras individuales. La idea consiste en construir una red donde carreteras, aeropuertos, plataformas logísticas, corredores productivos y sistemas de transporte funcionen como un solo engranaje que facilite la movilidad de personas, mercancías y servicios.

Dentro de esa apuesta aparecen iniciativas como el circuito multimodal y logístico, integrado por cerca de doce grandes proyectos de conectividad, así como el fortalecimiento de corredores estratégicos como la Troncal Central del Norte y el Corredor Turístico Nororiental.

No se trata únicamente de reducir tiempos de viaje. La verdadera meta consiste en acercar economías que históricamente han funcionado de manera independiente.

 

Gestion alrededor del agua

Para la RAP, el recurso hídrico dejó de verse únicamente como un asunto ambiental para convertirse en el eje sobre el cual debe construirse buena parte del desarrollo futuro. Por esa razón, uno de los proyectos más ambiciosos es el Plan de Seguridad Hídrica del Gran Santander.

La iniciativa reúne a ministerios, gobernaciones, corporaciones ambientales, universidades nacionales e internacionales, empresas de servicios públicos y organismos multilaterales con el propósito de planificar, proteger y garantizar la disponibilidad del agua durante las próximas décadas.

No es casual que alrededor de este propósito hayan surgido iniciativas como el Pacto Territorial por el Agua, la estrategia regional para plantas de tratamiento de aguas residuales, los programas de restauración de ecosistemas estratégicos y, recientemente, la Primera Cumbre Internacional del Agua, que reunió en Bucaramanga a expertos de catorce países para debatir soluciones frente a uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI.

La RAP entiende que proteger el agua significa proteger simultáneamente la agricultura, la industria, el turismo, la salud pública y la competitividad regional. Esa misma visión explica por qué los páramos de Santurbán y Almorzadero ocupan un lugar central dentro de la planificación regional.

 

Reverdece la economía verde

De esta manera, en lugar de abordar su conservación únicamente desde una perspectiva ambiental, la entidad plantea un modelo donde biodiversidad, economía rural, educación ambiental y desarrollo productivo puedan convivir mediante estrategias de restauración, negocios verdes y aprovechamiento sostenible del capital natural.

Precisamente allí aparece otro de los conceptos que la gerencia regional ha venido posicionando con mayor fuerza: la economía verde.

Durante 2025, la RAP fortaleció programas dirigidos a asociaciones campesinas, organizaciones de mujeres, productores rurales y emprendimientos comunitarios mediante asistencia técnica, capacitaciones e incentivos para promover procesos de producción sostenible, economía circular, reducción de emisiones y fortalecimiento de capacidades empresariales.

La apuesta consiste en demostrar que conservar también puede convertirse en una oportunidad económica. Ese mismo principio atraviesa la estrategia turística. Durante muchos años Santander y Norte de Santander promocionaron sus atractivos de manera independiente.

Hoy la RAP propone una narrativa distinta. En lugar de vender destinos separados, busca consolidar la llamada Marca Región Gran Santander. La idea es sencilla: un visitante internacional no necesariamente distingue dónde termina un departamento y comienza el otro. Lo que sí identifica es una experiencia regional que combina historia, naturaleza, gastronomía, aventura, patrimonio cultural y paisajes únicos.

Bajo esa lógica surge el corredor turístico nororiental, acompañado por iniciativas para fortalecer posadas rurales, parques temáticos, infraestructura turística, rutas gastronómicas y productos como "La Travesía del Gran Santander", concebido como una experiencia que integra múltiples municipios bajo una sola identidad territorial.

La participación de la RAP en escenarios como ANATO, ENART, ProColombia y FONTUR responde precisamente a esa estrategia de posicionamiento nacional e internacional. La construcción de esa identidad compartida también tiene una dimensión económica.

La internacionalización del aparato productivo constituye otro de los ejes que Hugo Armando Rodríguez ha impulsado desde la gerencia regional.

La entidad ha fortalecido alianzas con cámaras de comercio, comisiones regionales de competitividad, universidades, ministerios y organismos internacionales para formular proyectos financiados mediante el Sistema General de Regalías y otros mecanismos de cooperación.

Dentro de esas iniciativas aparecen programas orientados al fortalecimiento gerencial de pequeñas y medianas empresas, internacionalización empresarial, innovación tecnológica y consolidación de cadenas productivas regionales. El propósito es construir una economía regional capaz de competir en mercados nacionales e internacionales.