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El fútbol y las elecciones

El artículo muestra que mujeres y hombres no son evaluados con los mismos معیار en el fútbol, la academia y la política, evidenciando un sesgo de género que endurece el juicio hacia ellas.

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El fútbol y las elecciones tienen más en común de lo que crees, y no estoy hablando de barras bravas. En 2023, la Universidad de Zúrich realizó un estudio en el que un grupo de participantes observaba imágenes de diez jugadas de fútbol, cinco de mujeres y cinco de hombres, después las calificaba de uno a cinco.

Por: Maura Samara Suárez

Algunos vieron las imágenes con información de género visible; otros, con imágenes que no lo revelaban. Cuando se conocía el género, los hombres recibían mejores calificaciones; cuando no se conocía, los resultados se equiparaban. Entonces, si alguna vez has dicho que el fútbol femenino "no está al nivel", quizás también te interese saber que el atleta más premiado de la historia del fútbol no es Messi ni Ronaldo, es la futbolista Marta Vieira, quien tiene el récord de ser la mayor goleadora en Copas del Mundo.

¿Cuál es, entonces, la realidad detrás de la preferencia por el fútbol masculino? El estudio de Zúrich buscaba demostrar que la diferencia no está en la calidad del juego, sino en la percepción, la brecha aparece únicamente cuando se revela que quienes juegan son mujeres. Esto se conoce como homosocialidad.

Una investigación de Stanford identificó tres componentes de este fenómeno: preferencia por relacionarse con otros hombres, comodidad en entornos masculinos y preocupación por la reputación colectiva masculina.

El patrón se repite fuera del deporte. Un estudio de la Universidad de Yale pidió a profesores evaluar la competencia, la probabilidad de contratación y el salario de candidatos académicos.

Todas las solicitudes eran idénticas, excepto por un detalle, la mitad llevaban nombre de hombre y la otra mitad, nombre de mujer. Los profesores calificaron a las candidatas como significativamente menos competentes, con menor probabilidad de ser contratadas, y les ofrecieron un salario inicial en promedio un 13 % más bajo que a sus pares masculinos con el mismo currículum.

Volviendo a la homosocialidad y al deporte, los hombres tienden a calificar a los atletas masculinos en términos absolutos eran héroes o fracasados y son más duros cuando pierden, mientras que con el deporte femenino no ocurre lo mismo.

Y esto se ilustra perfectamente si recordamos la diferencia de reacción cuando Colombia estuvo en la final de la Copa América con todos los desmanes dentro del estadio y en el país, frente a cuando la Selección Femenina llegó a la final del Mundial. En ese caso, todo quedó en un condescendiente "felicitaciones, niñas", infantilizando a atletas de élite.

La realidad es que todo este preámbulo es una introducción muy larga para decir algo concreto: Colombia no está preparada para tener una presidenta. Desde que se anunció la candidatura de Paloma Valencia, buena parte del sector más extremo de la derecha volcó su apoyo hacia Abelardo de la Espriella y la reacción se intensificó cuando un hombre abiertamente gay se sumó como fórmula vicepresidencial.

Sin dejar de lado varios traspiés que la fórmula presentó en campaña, la realidad es que los resultados también estuvieron marcados por el rechazo hacia las mujeres.

Creo que podemos ser más conscientes de estas situaciones. Es un hecho, a las mujeres las juzgamos con mayor dureza por el simple hecho de serlo. Empecemos por lo cotidiano, cuando un hombre cuida a sus hijos, está "ayudando"; cuando una mujer lo hace, es su obligación.

Cuando un hombre lleva a sus hijos al parque, merece elogio; cuando una mujer lo hace, es lo esperado. Entonces, ¿qué tienen en común el fútbol y las elecciones? Que en ambos seguimos calificando con reglas distintas según quien juegue. El cambio no empieza en el Congreso ni en la FIFA; empieza en la pregunta incómoda que nadie quiere hacerse en voz alta ¿a quién le estoy exigiendo más, y por qué?