Atletas: Justicia o discurso
La Corte Suprema de EE. UU. restringió la participación de mujeres trans en deportes femeninos; el debate gira en torno a la biología, la testosterona y la falta de estudios concluyentes.
La Corte Suprema de EE. UU. restringió la participación de mujeres trans en deportes femeninos; el debate gira en torno a la biología, la testosterona y la falta de estudios concluyentes.
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La Corte Suprema de Estados Unidos, hace unas semanas, tomó una decisión histórica, restringir la participación de atletas trans en competiciones oficiales. Este es un tema muy complicado de opinar sin tener, probablemente, algún sesgo, pero voy a intentarlo. ¿Qué es ser trans? Existe un concepto llamado identidad de género, esto es cómo una persona se siente y se reconoce en su interior, diferente del sexo biológico, que es el asignado al nacer. Cuando la identidad de género de una persona coincide con su sexo biológico, se le conoce como "cis"; por el contrario, cuando esta identidad no coincide con su sexo biológico, se le conoce como "trans".
La testosterona es uno de los determinantes del rendimiento deportivo, especialmente en disciplinas de fuerza, potencia o resistencia. Durante la pubertad, los hombres adquieren rasgos fisiológicos ventajosos como los huesos, la masa muscular y la capacidad pulmonar, y hasta las mujeres trans que inician tratamientos hormonales jóvenes pueden mantener estas ventajas. Por esta razón, la mayoría de los deportes se dividen entre masculinos y femeninos: los hombres tienen entre un 10 y un 12% de ventaja en remo o natación, un 20% en diferentes disciplinas de atletismo, y en disciplinas de fuerza esa ventaja puede alcanzar hasta un 50%. La realidad es que la investigación sobre el rendimiento deportivo de las atletas trans es escasa; un informe sin atletas revisó diferentes eventos deportivos universitarios y concluyó que las mujeres trans que redujeron su testosterona no tienen ninguna ventaja biológica. Con esta información, la Corte debía decidir si la restricción a las atletas trans era constitucional.
Es importante mencionar que la prohibición es únicamente para las mujeres trans y no para los hombres trans, porque no se considera que estos destaquen sobre sus pares por su biología. La Corte decidió sobre las leyes de dos estados (Virginia Occidental e Idaho) que excluían a las atletas trans de participar en competencias oficiales, centrándose en el caso de dos estudiantes atletas trans que consideraban la medida discriminatoria, ya que ambas eran destacadas deportistas femeninas en sus disciplinas; una de las dos era ganadora nacional universitaria en lanzamiento de peso. Durante las audiencias se escuchó a Charlie Baker, presidente de la Asociación Nacional Atlética Colegial, quien solo tenía conocimiento de 10 atletas trans entre los 500.000 estudiantes que formaban parte de equipos universitarios. La decisión quedó 6 a 3: prohibir a las mujeres y niñas trans competir en deportes femeninos como constitucional.
La realidad es que no hay estudios al respecto, algo que me inquieta bastante a la hora de dar mi opinión, porque generalmente prefiero opinar de forma informada. Lo que sí hay son estudios sobre la superioridad deportiva de los hombres cis sobre las mujeres en algunos deportes, debido a la testosterona. Entonces, acá entra algo importante: si el problema es la testosterona, las mujeres con SOP tienden a tener más testosterona por la condición, y no hablemos de las mujeres con hiperandrogenismo, que sí tienen niveles casi llegando al rango masculino. Por esta razón, las regulaciones internacionales exigen que la testosterona esté por debajo de 2,5 nmol/L; es más, al respecto, en 2023 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló a favor de una atleta con esta condición, permitiéndole participar en deportes femeninos.
Tengo que confesar que al principio estaba de acuerdo con la decisión, ahora creo que, mientras no haya estudios que evidencien que las mujeres trans tienen superioridad sobre las mujeres cis, no puedo opinar objetivamente. Medir los niveles de testosterona sí podría ser un indicador más objetivo para determinar el acceso a las pruebas femeninas, pero aún falta mucho más estudio.