El miedo después de un sismo es normal: claves para cuidar la salud mental tras una emergencia
Tras un sismo, es normal sentir miedo, alerta e insomnio; si persiste o interfiere con la vida diaria, se recomienda buscar ayuda profesional.
Tras un sismo, es normal sentir miedo, alerta e insomnio; si persiste o interfiere con la vida diaria, se recomienda buscar ayuda profesional.
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El terremoto que sacudió a Colombia dejó consecuencias que van más allá de los daños materiales y las afectaciones físicas. Para muchas personas, aunque la emergencia haya terminado, el miedo y la sensación de inseguridad pueden permanecer durante días o incluso semanas.
Después de un sismo es común experimentar dificultad para dormir, angustia, irritabilidad, problemas de concentración o una sensación permanente de alerta. Estas reacciones pueden presentarse incluso en quienes no sufrieron daños físicos, pues la experiencia de enfrentar una situación inesperada y potencialmente peligrosa puede generar un impacto significativo en el bienestar emocional.
El cerebro puede permanecer en estado de alerta
Cuando una persona percibe una amenaza, el sistema nervioso activa mecanismos de respuesta destinados a protegerla. Sin embargo, después de un evento traumático, ese estado de alerta puede mantenerse durante algún tiempo.
La hipervigilancia puede hacer que ruidos fuertes, movimientos inesperados o incluso las noticias sobre nuevos sismos reactiven las sensaciones experimentadas durante la emergencia. Como consecuencia, pueden aparecer tensión muscular, alteraciones del sueño, irritabilidad, ansiedad y dificultades para desarrollar normalmente las actividades cotidianas.
La médica psiquiatra funcional, homeópata y psicoterapeuta Ana Milena Isaza, vocera médica de Heel Colombia, señaló que sentir temor frente a la posibilidad de que ocurra nuevamente un evento sísmico es una reacción comprensible.
Según la especialista, cuando las reacciones de alerta son muy intensas y persisten, especialmente si están acompañadas de una sensación de pérdida de control o de que algo grave está por suceder, es importante buscar ayuda profesional.
Diez recomendaciones para afrontar el impacto emocional
Entre las recomendaciones planteadas por la especialista está limitar la exposición constante a redes sociales, videos y noticias relacionadas con el terremoto, debido a que la sobreexposición puede mantener activo el estado de alerta.
También recomienda reconocer el miedo como una emoción válida, no minimizar las pérdidas materiales y mantener espacios para compartir con familiares y personas cercanas sobre temas diferentes al evento ocurrido.
Conservar una rutina de sueño, establecer hábitos que favorezcan el descanso, expresar las emociones y contar con un kit de emergencia también pueden contribuir a recuperar progresivamente la sensación de seguridad.
Asimismo, resulta importante prestar atención a las reacciones que aparecen frente a situaciones cotidianas. Si la ansiedad o el miedo son muy intensos, interfieren con las actividades diarias o persisten, se recomienda acudir a un profesional de la salud mental.
El acompañamiento profesional es clave
El impacto psicológico de un desastre puede variar considerablemente de una persona a otra. Por ello, no todas las personas necesitarán el mismo tipo de acompañamiento. Reconocer oportunamente los síntomas permite intervenir antes de que el malestar se prolongue o se convierta en un problema de mayor complejidad.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han documentado el impacto que pueden tener los desastres y otros acontecimientos traumáticos sobre la salud mental.
En este contexto, el llamado de los especialistas es a no normalizar el sufrimiento prolongado ni asumir que pedir ayuda constituye una señal de debilidad. El acompañamiento de familiares, amigos y profesionales puede ser determinante para recuperar la tranquilidad y retomar progresivamente las actividades habituales.
La empresa Heel Colombia, que difundió estas recomendaciones, también promueve la Medicina Biorreguladora de Sistemas (BrSM) como parte de su propuesta terapéutica. Esta aproximación plantea el uso de medicamentos de origen natural y protocolos individualizados bajo supervisión médica. Sin embargo, cualquier tratamiento para la ansiedad, los trastornos del sueño u otras alteraciones emocionales debe ser valorado por un profesional de la salud y no sustituir la atención psicológica o psiquiátrica cuando esta sea necesaria.
Tras un terremoto, cuidar la salud mental también forma parte de la recuperación. Reconocer lo que se siente, recuperar las rutinas, mantener vínculos cercanos y solicitar ayuda cuando sea necesario son pasos importantes para superar el impacto emocional de la emergencia.