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El Niño: “¡A las cosas, a las cosas!”

El Niño ya golpea la ganadería: miles de bovinos muertos, millones de hectáreas afectadas y pérdidas crecientes en Colombia.

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Por: José Félix Lafaurie Rivera

Entre ondas tropicales, como la que golpeó severamente a Córdoba, y la amenaza de El Niño, anunciado como el más fuerte en décadas, el país ha sufrido este año inundaciones, incendios, sequías y un devastador terremoto.

 

La Organización Meteorológica Mundial ya confirmó el inicio de El Niño y advirtió que alcanzará su máxima intensidad hacia finales de año, con certeza de que se extenderá hasta febrero de 2027.

 Detrás de estos embates de la naturaleza está, ante todo, la tragedia humana. Pero el daño a la tierra y a los animales no es un asunto menor, por sus consecuencias sobre la seguridad alimentaria y la subsistencia económica de millones de personas.

 

Entre el 1º de junio y el 25 de agosto de 2026, FEDEGÁN registra 15.125 bovinos muertos, 392.614 desplazados y más de 2,8 millones de hectáreas afectadas. Las pérdidas rondan ya los $75.000 millones. Y El Niño apenas comienza…

 

En el de 2009–2010 murieron 73.927 bovinos, 1.388.878 fueron desplazados y 8,1 millones de hectáreas resultaron afectadas, con pérdidas de $6,1 billones. Sería irresponsable tratar la advertencia como un simple pronóstico y esperar a comprobarla para actuar.

 

En 1939, Ortega y Gasset lanzó en Argentina una proclama que se volvió universal: “¡A las cosas, a las cosas!”. Mi padre, mi sabio de cabecera, me decía: “No se preocupe… ¡ocúpese!”. Pues bien, frente a una amenaza conocida, hay que ocuparse.

 

Con esa intención escribí tres cartas al ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, con propuestas concretas. La primera es convocar una Mesa Nacional de abastecimiento para la alimentación ganadera, con FEDEGÁN y los sectores agroindustriales. Los ingenios tienen melaza; el sector palmicultor, palmiste; y las cadenas arrocera y algodonera, subproductos aprovechables. Hay que saber qué existe, dónde, en qué cantidades y a qué precio, para llevarlo a las regiones que lo necesitan.

 

La segunda es producir desde ahora el alimento requerido en los próximos meses. El Gobierno puede convocar agricultores de ciclo corto para sembrar maíz, sorgo y otros forrajes destinados a ensilaje y henificación, mediante contratos de producción o compromisos de compra.

 

La tercera es resolver el transporte. Si llevar la melaza, el palmiste o el forraje hasta las zonas afectadas hace inviable su compra, para el ganadero ese alimento no existe. Se necesita cofinanciar temporalmente el transporte y el bodegaje local. A esta estrategia deben sumarse líneas de crédito de contingencia para alimento, suplementación y movilización de ganado, con tasas y plazos de emergencia.

 

FEDEGÁN ofrece al Gobierno su capacidad institucional, técnica y territorial para identificar zonas críticas, cuantificar necesidades, articular oferta y demanda y apoyar la ejecución verificable de estas medidas. Todavía estamos a tiempo. En 2009 aprendimos cuánto cuesta llegar tarde. Hoy debemos ocuparnos de enfrentar un riesgo conocido. ¡A las cosas!

@jflafaurie