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El odio que destruye a Colombia y NO deja ver el camino para la reconciliación y la paz

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Resumen

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Cuando Gustavo Petro Urrego era simplemente un activista de las guerrillas del Movimiento Diecinueve de Abril (M-19), nadie podía creer que pudiera convertirse, con el paso de los años, en el amo y señor de un proyecto político, que naciera de los acuerdos de paz que se produjeron con los gobiernos de Belisario Betancur y Virgilio Barco Vargas,  luego del holocausto del Palacio de Justicia, donde fueron asesinados dieciocho (18) magistrados de las altas cortes, por la acción intrépida de Álvaro Fayad, Carlos Pizarro León-Gómez, Iván Marino Ospina,  Andrés Almarales Manga y Vera Grabe, que hacían parte de la cúpula guerrillera del M-19.

Meses antes de la toma del Palacio de Justicia en Bogotá, habían asesinado en Bucaramanga al médico e ideólogo de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), Carlos Toledo Plata que, acompañado por Álvaro Leyva Durán, ex ministro de minas de la administración de Misael Pastrana en 1970 y del senador Féisal Mustafá Barbosa (q.e.p.d.), del partido conservador de Santander, había regresado a la vida civil y estaba anunciando su reincorporación a la actividad parlamentaria. Fue el 10 de agosto de 1984, la muerte del médico santandereano Carlos Toledo, asesinado por los ‘enemigos de la paz’ en el barrio Provenza de Bucaramanga, uno de los acontecimientos que provocó enormes reacciones en el proceso de paz que se había iniciado con el M-19.

Para entonces, Gustavo Petro era un joven rebelde, con ideas revolucionarias, que se había instalado con su primera esposa en un barrio humilde del municipio santandereano de Girón, donde esperaba que se abrieran las compuertas de un proceso de paz, bajo la promesa del gobierno de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, para cambiar la Constitución Política de 1886, expedida durante el gobierno del expresidente Rafael Núñez y que había soportado muchas adiciones y reformas. Petro había sido carcelero de algunos personajes de la vida nacional que habían sido secuestrados, como el caudillo conservador Álvaro Gómez Hurtado, fundador de la Universidad Sergio Arboleda y director del Diario ‘EL SIGLO’.

Durante su cautiverio, el doctor Álvaro Gómez Hurtado redactó el proyecto de Acto Legislativo número 01 de 1986, que exigía el M-19 y que estaba destinado a crear la Elección Popular de Alcaldes, como parte del ordenamiento jurídico del país. Sin confirmar, se afirma que durante el secuestro del líder conservador, el guerrillero Gustavo Petro Urrego, era comandante de escuadra del movimiento clandestino en Santander al que también pertenecieron el abogado Carlos Ramón González Merchán, nacido en el municipio de Puente Nacional,  que llegaría a ocupar una curul en la Cámara de Representantes y el exministro Antonio Navarro Wolff, que hizo parte de la Asamblea Constituyente de 1991,  gracias a los beneficios de la amnistía e indulto otorgados para su desmovilización en las montañas del departamento del Cauca.

Breve recorrido por la historia del Movimiento Guerrillero Diecinueve de Abril, transformado después en el Partido Verde, para recordarle al presidente Gustavo Petro el camino tortuoso de su sometimiento a la Constitución y a las leyes de la república, que les dieron la oportunidad de su desmovilización y de su regreso a la vida civil. Para recordarle al Presidente Petro que fueron los partidos históricos, liberales y conservadores, quienes les abrieron los caminos y las oportunidades para vivir en un país en paz, donde debería portarse como el guardián de la institucionalidad, con el respeto a la Constitución Nacional de 1991, el mayor regalo que nos haya dado el sistema democrático colombiano.

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