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El pescador ahogado

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Resumen

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El pasado 16 de marzo falleció ahogado por no saber nadar y mientras pescaba Yeferson Alejandro Otero de 30 años, mientras desarrollaba su deporte en Bocas de la Putana del municipio de Betulia en la rivera del rio Sogamoso. Un simple resbalón que fue generado al enredarse en la cuerda de su equipo de pesca, lo precipitó al agua y falleció ahogado.

Igualmente, y a diario se registran accidentes fatales similares en piscinas y balnearios, de motociclistas, ciclistas y peatonas arrollados, en su mayoría jóvenes, por que desconocen las mínimas normas de seguridad. Parece sencillo y elemental pero no se hace énfasis en la educación que reciben los niños y jóvenes, quienes más que las teorías de Pitágoras o desarrollos matemáticos complejos, memorización de miles de sitios, países y regiones geográficas o hechos históricos del mundo, lo primero que debería la educación básica es dar una preparación fundamental para la vida, en la cual las actividades diarias como nadar, montar en cicla, de patinetas y patines, las normas básicas de tránsito, cómo reaccionar en terremotos o incendios, los primeros auxilios y muchas otras cosas del comportamiento social, de hábitos de vida saludable, de relaciones humanas, que una vez aprendidos nos aparecen lógicos y elementales, pero que su desconocimiento produce graves consecuencias en la sociedad, este tipo de educación para la vida diaria, debería ocupar un espacio prioritario.

Inaudito que cientos de colombianos anualmente mueren en el más sencillo de los accidentes, por no tener una mínima capacidad de supervivencia. Fácil observar que cualquier gato, perro y aun una gallina, sin la más mínima preparación previa, son capaces de sobrevivir en el agua y salir de ella, pero los humanos debemos aprender para cualquier situación que posiblemente tendremos que vivir muchas veces.

Otro capítulo que se ha insistido mucho es en el mejoramiento del comportamiento social y el respeto entre los ciudadanos con los que convivimos a diario, la manera de dirigirse a las personas, el comportamiento en el transporte público, en los parques y en general espacios públicos. Tenemos que las cifras han ido aumentando y entre 2022 y 2023.

Escribiendo esta columna veo y escucho los videos del profesor de la Universidad Nacional de Bogotá, Carlos Medina Gallego que agrede violentamente a una profesora, un video denuncia presentado por una tercera profesora, Mónica Godoy. El articulo comenta que no es un hecho aislado y que este profesor lleva décadas agrediendo a sus estudiantes y a otros profesores, sin que haya habido ninguna definición que lo sancione. Acompaña el video una carta de cinco decanas de deferentes Facultades: de Ciencias Humanas y Económicas, de Enfermería, de Ingeniería, de Minas y la de Medicina Veterinaria y Zootecnia. La tolerancia es recomendable pero su exceso es contraproducente para la convivencia humana.

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