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El pueblo que dijo “no” al celular en la infancia

Greystones, en Irlanda, acordó retrasar el acceso de los niños al celular hasta la secundaria para reducir ansiedad, mejorar concentración y fortalecer la vida social.

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Greystones, en Irlanda, acordó retrasar el acceso de los niños al celular hasta la secundaria para reducir ansiedad, mejorar concentración y fortalecer la vida social.

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En una pequeña localidad costera de Irlanda, una decisión colectiva está desafiando uno de los hábitos más arraigados de la era digital: entregar teléfonos inteligentes a los niños desde edades tempranas.

Se trata de Greystones, un pueblo de unos 22.000 habitantes al sur de Dublín, donde familias, escuelas y líderes comunitarios impulsaron desde 2023 un acuerdo voluntario para retrasar el acceso de los menores a los celulares hasta la secundaria. La iniciativa, conocida como “Hace falta una aldea”, busca reducir la presión social que empuja a los niños a tener dispositivos cada vez más pronto.

El origen del proyecto se remonta al periodo posterior a la pandemia, cuando docentes y padres comenzaron a notar señales preocupantes: ansiedad, problemas de sueño y dificultades de concentración en estudiantes expuestos de forma temprana a redes sociales y pantallas.

A diferencia de otras iniciativas individuales, el modelo de Greystones apuesta por un compromiso colectivo. La lógica es simple: si todos los niños de un entorno crecen sin teléfono, desaparece el argumento de que “todos los demás ya tienen uno”. Este enfoque ha logrado que la mayoría de familias respalden la medida y que incluso comercios y autoridades locales se sumen.

Tres años después, los resultados empiezan a notarse. Profesores reportan niños más concentrados, con mayor interacción social y más tiempo dedicado a actividades al aire libre. Más que prohibir la tecnología, la iniciativa busca replantear el ritmo de acceso al mundo digital.

El experimento irlandés ha trascendido fronteras e inspira debates globales sobre infancia y tecnología, dejando una idea clara: cambiar hábitos digitales también puede ser una decisión de comunidad.