El suplicio del Anillo Vial Metropolitano,una obra sin pies ni futuro
Emiro Arias cuestionó la viabilidad técnica, financiera y urbanística del Anillo Vial Metropolitano Externo, advirtiendo que la obra quedó inconclusa y sin respuesta clara para la movilidad regional.
Emiro Arias cuestionó la viabilidad técnica, financiera y urbanística del Anillo Vial Metropolitano Externo, advirtiendo que la obra quedó inconclusa y sin respuesta clara para la movilidad regional.
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La discusión sobre el futuro del Anillo Vial Metropolitano Externo volvió a ocupar un lugar central en el debate público regional tras las recientes declaraciones del activista, economista y veedor ciudadano Emiro Arias ante los micrófonos de Radio Bucarica y Periódico EL FRENTE, quien cuestionó duramente el estado actual del proyecto y advirtió sobre las consecuencias que podría enfrentar el área metropolitana de Bucaramanga si no se toman decisiones estructurales en materia de movilidad y planeación territorial.
Arias, reconocido a nivel nacional por su labor en defensa de los recursos públicos y por sus constantes denuncias relacionadas con presuntos casos de corrupción administrativa, aseguró que la obra, concebida inicialmente como una solución estratégica para descongestionar el tráfico entre Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón, terminó convirtiéndose en un proyecto inviable desde el punto de vista técnico, financiero y urbanístico.
Durante una entrevista radial, el economista recordó que el Anillo Vial Externo fue concebido dentro del Plan Maestro de Movilidad Metropolitana como una infraestructura de gran capacidad destinada a conectar Piedecuesta con Bucaramanga a través de sectores como Barro Blanco y Guatiguará, permitiendo descongestionar la autopista que actualmente soporta gran parte del tráfico del área metropolitana.
Según explicó el veedor, la propuesta original contemplaba una doble calzada de amplias especificaciones técnicas, espacios para ciclorrutas y una reserva de terreno destinada a un futuro sistema férreo de transporte masivo, elementos que respondían a una visión de crecimiento urbano a largo plazo.
Sin embargo, Arias sostuvo que durante la administración departamental anterior de Mauricio Aguilar se modificó sustancialmente el alcance del proyecto, dando paso a una infraestructura de menores dimensiones que, en su criterio, se apartó de los objetivos para los cuales había sido concebida.
Cuestionamientos a la planeación financiera

Uno de los principales reparos del veedor está relacionado con la manera en que se estructuró financieramente la obra. De acuerdo con Arias, los estudios que respaldaron el cierre financiero se sustentaron en proyecciones optimistas sobre el crecimiento de los recursos provenientes de la sobretasa a la gasolina, los dividendos generados por la Electrificadora de Santander y aportes propios del departamento.
A su juicio, dichas estimaciones no reflejaban el comportamiento real esperado de estas fuentes de financiación y terminaron generando un desfase que hoy afecta directamente la continuidad del proyecto. “El problema es que se proyectaron ingresos que no correspondían con la realidad económica. Hoy los recursos no alcanzan y eso explica gran parte de las dificultades que enfrenta la obra”, afirmó.
Para Arias, esta situación demuestra la importancia de realizar procesos rigurosos de planeación antes de comprometer inversiones multimillonarias que impactan directamente el desarrollo regional.
El economista considera que los problemas actuales eran previsibles y que varios de ellos fueron advertidos desde las etapas iniciales del proyecto.
Una obra inconclusa y múltiples obstáculos
Arias señaló que tres años después del inicio de las intervenciones, los ciudadanos pueden observar una infraestructura fragmentada, con tramos inconexos y dificultades que van desde problemas de servidumbres hasta la imposibilidad de trasladar redes eléctricas ubicadas dentro del corredor vial.
Según indicó, existen sectores donde incluso permanecen postes de energía en medio de los espacios intervenidos, reflejando la falta de resolución de asuntos prediales y técnicos que debieron solucionarse antes de iniciar la construcción.
Para Emiro Arias, esta situación convierte al proyecto en uno de los principales dolores de cabeza de la infraestructura regional. “El resultado es una obra que hoy no cumple su propósito, que permanece detenida y que genera incertidumbre sobre su futuro”, expresó. Además de los problemas constructivos, el experto consultado advirtió que la existencia de corredores parcialmente intervenidos podría estimular procesos de urbanización informal alrededor de la vía, incrementando presiones sobre los servicios públicos, la seguridad y la planificación territorial.
Movilidad, crecimiento urbano y calidad de vida
Más allá de la polémica contractual, Arias considera que el debate debe centrarse en la movilidad futura del área metropolitana.
Según explicó, el crecimiento acelerado de municipios como Piedecuesta y Floridablanca ha generado una expansión urbana que cada vez exige mayores inversiones en infraestructura vial y sistemas de transporte público.
A su juicio, la falta de una visión metropolitana integrada ha contribuido a que miles de ciudadanos deban recorrer largas distancias diariamente para acceder a sus lugares de trabajo, estudio o servicios básicos.
El economista alertó además sobre el incremento sostenido del parque automotor, especialmente de motocicletas, fenómeno que ha venido acompañado de mayores niveles de congestión y deterioro de la calidad del aire.
Para Arias, el reto no consiste únicamente en construir más carreteras, sino en desarrollar un modelo de movilidad moderno que reduzca los tiempos de desplazamiento y mejore la calidad de vida de los habitantes. “La discusión no puede limitarse a una vía. Debemos pensar en sistemas integrados de transporte que respondan a las necesidades de una región que sigue creciendo”, señaló.
El papel de la actual administración
Frente a los esfuerzos realizados por la administración del gobernador Juvenal Díaz Mateus para buscar alternativas que permitan reactivar la obra, Arias reconoció que el actual gobierno departamental recibió un proyecto con múltiples dificultades heredadas.
No obstante, afirmó que cualquier decisión debe tomarse con prudencia para evitar comprometer recursos públicos en una iniciativa que aún enfrenta cuestionamientos jurídicos, ambientales y financieros.
En ese sentido, insistió en que los organismos de control y la Fiscalía deben avanzar en las investigaciones relacionadas con la contratación y ejecución del proyecto, con el fin de establecer posibles responsabilidades. “Antes de pensar en nuevas inversiones, es necesario que exista claridad sobre lo ocurrido y sobre las condiciones reales de la obra”, manifestó.

La necesidad de una visión de largo plazo
Para Emiro Arias, la situación del Anillo Vial Externo debe convertirse en una oportunidad para replantear el modelo de desarrollo metropolitano.
El economista considera que Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón necesitan una estrategia conjunta que articule movilidad, crecimiento urbano, sostenibilidad ambiental y competitividad económica.
Según explicó, existen experiencias internacionales exitosas, como Helsinki, Finlandia, que demuestran que la planificación a largo plazo y la integración regional pueden transformar la calidad de vida de millones de personas.
Por ello, concluyó que el futuro de la movilidad en Santander no puede depender únicamente de una carretera. “La región necesita proyectos pensados para las próximas décadas, con transparencia, planeación y participación ciudadana. Solo así podremos construir una ciudad más eficiente, sostenible y preparada para enfrentar los desafíos del crecimiento” dijo el activista y veedor ciudadano, quien reiteró su compromiso con la vigilancia de los recursos públicos y con la promoción de debates que permitan fortalecer el desarrollo del área metropolitana.