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“En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”

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Resumen

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Lanzando globos al viento, todas las semanas y casi todos los días el señor presidente de la república se encarga de confundir a la opinión pública con propuestas que aumentan el pesimismo de los colombianos, en medio de falsas promesas sobre la política de ‘PAZ TOTAL’, donde pretende reventar la Constitución Política de 1991, que ha sido desde hace treinta tres (33) años uno de los grandes avances de nuestra democracia.

Gracias a los artículos transitorios incorporados a la nueva carta de derechos constitucionales se produjo una legislación especial para la paz, que permitió la desmovilización de las guerrillas del Movimiento Diecinueve de Abril (M-19) y las guerrillas de la Corriente de Renovación Socialista del ELN, donde recuperó sus derechos civiles y políticos el señor presidente Gustavo Petro Urrego, uno de los grandes beneficiarios de la política de paz de los expresidentes Belisario Betancur (1982 – 1986) y Virgilio Barco Vargas (1.986 – 1.990).

Petro estuvo en la clandestinidad, como guerrillero raso y pudo regresar a la vida civil gracias al paraguas que le dieron las normas transitorias incluidas en la Constitución Política de 1991, promulgada durante el primer año de gobierno del expresidente César Gaviria Trujillo. Supina ingratitud del presidente Petro con los líderes de los partidos históricos, liberales y conservadores, que les tendieron las dos manos, para definir el camino hacia la incorporación a la vida civil. ‘Así les paga el diablo a quien bien le sirve’. Su formación académica y filosófica nunca pudo darse en las selvas de Colombia y en su fuga hacia otros países del mundo.

Increíble que Petro haya tenido esa metamorfosis mental, para olvidarse de la identificación de quienes les dieron la mano para que pudieran recibir el beneficio de la amnistía y el indulto, por todos sus crímenes, luego de la matanza de los magistrados de las altas cortes que ellos mismos realizaron en las instalaciones del Palacio de Justicia en Bogotá. Esta sociedad colombiana, que ahora padece las consecuencias de los problemas de enajenación mental del señor Presidente, es la misma que en 1991 les concedió el beneficio de la libertad y el perdón judicial por el holocausto en el que perdieron sus vidas los magistrados que hacían parte de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado.

La arrogancia en la toma de decisiones, lo llevó a descabezar a noventa (90) Brigadieres Generales y Mayores Generales de la fuerza pública, que representaban el principal capital de la seguridad nacional. La forma displicente como retiró de sus filas a los altos mandos del ejército y la policía, el mismo día en que prestaba el juramento de rigor como ‘Comandante en jefe de las fuerzas militares y de policía’, representa la historia del ‘Lobo feroz que devora a Caperucita Roja’, engañando a la nación por lo que pretende convocar una raquítica Asamblea Constituyente, donde busca el indulto para toda clase de criminales que han convertido a Colombia en un inmenso cementerio.  ¿Qué mala memoria tiene el Señor Presidente?

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