En La Merced se compite para ganar, pero se juega para convivir
La Merced cerró sus Juegos Interclases 2026 destacando la sana competencia y la convivencia entre primaria, bachillerato y exalumnos.
La Merced cerró sus Juegos Interclases 2026 destacando la sana competencia y la convivencia entre primaria, bachillerato y exalumnos.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Camilo Silvera/Redacción EL FRENTE
Clausura Juegos Interclases 2026. En el colegio La Merced de Bucaramanga hay una regla que parece sencilla, pero que dice mucho de lo que significa competir: aquí se juega para ganar, pero nunca para pasar por encima del otro. Con la clausura de los Juegos Interclases 2026, la institución cerró una nueva edición de una de sus tradiciones más esperadas por estudiantes, profesores, padres de familia y exalumnos. Una jornada que convirtió las instalaciones del colegio en un escenario de deporte, música, danza, expresión corporal y, sobre todo, convivencia.
La decisión de realizar los juegos al finalizar el tercer periodo académico y comenzar el cuarto respondió también a una razón práctica: proteger el desempeño de los estudiantes de grado 11, quienes debían presentar las pruebas Saber 11 el pasado 26 de julio. Pero el cambio de calendario no le quitó protagonismo a una celebración que, año tras año, reúne a toda la familia mercedaria.
“Es un momento crucial para la familia mercedaria, un momento de unión entre primaria y bachillerato”, explicó el profesor y coordinador del colegio, Libardo Riaño Castro.

Novedad en 2026
Y este año hubo una novedad especial: primaria y bachillerato compartieron los Juegos Interclases en un mismo momento. La cancha dejó de ser únicamente el territorio de la competencia y se convirtió en un punto de encuentro entre generaciones de estudiantes.
Los Juegos Interclases tienen competencia, claro. Hay equipos, disciplinas, estrategias, esfuerzo y ganas de levantar los brazos después de una victoria. Pero en La Merced el resultado no es el único marcador que importa.
La institución decidió no establecer una premiación tradicional de primer y segundo puesto como eje central de la jornada. El objetivo fue darle mayor protagonismo a la experiencia colectiva y al aprendizaje que queda después de cada partido.
La idea es sencilla: se puede defender una camiseta con toda la pasión, celebrar un triunfo y querer derrotar al rival, pero sin convertir al compañero de otra clase en un enemigo. Ese concepto de sana competencia y respeto es, precisamente, uno de los principios que más quiere destacar la institución.
Porque el verdadero reto no está solamente en marcar un gol, conseguir un punto o llegar primero. También está en saber ganar sin humillar, perder sin agredir, reconocer el esfuerzo del contrario y entender que la rivalidad deportiva puede existir sin romper la convivencia.
Con 115 años de historia educativa, La Merced se encuentra entre las instituciones tradicionales de Bucaramanga y ha construido buena parte de su identidad alrededor de la formación en valores y una cultura de paz y convivencia.
Tradición que trasciende aulas
Esa tradición también se refleja en sus Juegos Interclases, cuya inauguración se ha convertido en uno de los acontecimientos escolares más llamativos de la ciudad. El despliegue corre principalmente por cuenta de los estudiantes de grado 11, quienes ponen a prueba su creatividad para preparar coreografías, trajes, montajes, sonido y presentaciones que convierten la jornada deportiva en todo un espectáculo.
Y hay una señal de que la tradición trasciende las aulas: los exalumnos regresan. En la celebración de este año aparecieron antiguos estudiantes de promociones de 2015, 2016, 2018, 2022 y 2023. Muchos de ellos ya convertidos en profesionales, pero todavía conectados con aquellos años en los que una cancha, una camiseta y un partido entre salones podían convertirse en el acontecimiento más importante de la semana.
El deporte ocupa un lugar importante en esa historia. La Merced cuenta con estudiantes y equipos que han alcanzado reconocimientos en diferentes disciplinas, entre ellas porrismo y voleibol, con títulos departamentales que evidencian el trabajo que se desarrolla alrededor de la formación deportiva.
Pero para la institución, el deporte no se reduce a producir campeones. También enseña a trabajar en equipo, asumir responsabilidades, controlar las emociones, respetar reglas y convivir con personas que piensan, juegan y compiten de manera diferente.
Incluso las presentaciones artísticas que acompañan los Juegos Interclases tienen ese componente colectivo. Danza, expresión corporal y coordinación se convierten en otras formas de demostrar que detrás de cada presentación hay horas de ensayo y un grupo de estudiantes aprendiendo a confiar en los demás.
Por eso, cuando se apagan los equipos de sonido y termina el último partido, queda algo más importante que una tabla de resultados. Queda la experiencia de haber competido juntos.