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Feliz imprudencia

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Resumen

El escritor reflexiona sobre la Navidad y cómo puede ser una época difícil para algunas personas debido a recuerdos dolorosos. Resalta la importancia de la empatía y sugerir la necesidad de respetar los sentimientos de los demás durante esta temporada.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Por: Claudio Valdivieso

Una de mis habilidades características es la imprudencia, y creí que, por ser Navidad, diciembre me libraría de la tentación de caer de nuevo en lo mismo. ¡Pero no!

Qué bonita es Navidad, pensé convencido de que estaba en la mejor época del año para recordarle a mis amigos cuanto los quiero; mis anhelos por sus deseos y por supuesto, estrecharles un simbólico abrazo navideño. Tomé mi teléfono, elegí un par de amigos, de esos que van en el alma sin necesidad de contactarnos constantemente.

Después de marcarle varias veces a uno de esos viejos, buenos y pacientes amigos, contestó mí llamado bastante agitado con una interferencia extraña en la señal. Sólo se me ocurrió pensar que estaba ocupado en una de sus acostumbradas faenas de amor. ¡Feliz Navidad! le dije en mi efusivo saludo. ¡No joda mano! estamos con mi madre (interferencia) incentivos, fue lo único que escuché además del ruido y la llamada finalmente se cayó.

Como no alcancé a entregarle disculpas por mi llamada inoportuna insistí en marcarle, pero mis llamadas se fueron al piso tres intentos después.  Algo extraño sucede, y dejé así.

Dejé en paz a este hombre y cinco minutos después me devolvió la llamada para contarme que estaba ingresando a su madre a la unidad de cuidados intensivos, y la interferencia se trataba nada más y nada menos del bip, bip, de los monitores de la unidad. ¡Su madre estaba a milímetros del final de su existencia! Le ofrecí mis disculpas y creo que me quedé corto o sin palabras. ¿Feliz Navidad? ¿Acaso tendré el coraje suficiente para otra imprudencia?

En ese instante entendí porqué a veces o en cada Navidad mi garganta saborea extrañas palabras de sensaciones dulces y a veces extremadamente amargas. Me pregunto, ¿Cómo carajos se me pueden resbalar semejantes palabras para desearle una feliz Navidad a un amigo en estas condiciones? ¡Por Dios!

Desistí de buscar a otros amigos para no volver a morirme de vergüenza y encontré mi reflexión.

La Navidad o diciembre representa vida y miles de cosas bonitas para las familias y los niños. Es complicado decirlo y puede contradecirse, pero a veces, diciembre no es para todos o para todos no representa lo mismo y aquí radica la diferencia. Para unas personas la Navidad viene con una cadena de momentos o duelos que no están directamente conectados a una feliz celebración, pero sí a dolorosos recuerdos y por eso prefieren retirarse para irse tras el encuentro íntimo de su tristeza.

Ahora en Navidad o diciembre no hay espacio para caer en la valentía de considerarlos débiles o frágiles y mucho menos reprocharles. “Solo hay que considerarlos”, pues entre más intentemos inyectarles alegría más daño podemos causarles y terminamos de lastimarlos.

La empatía siempre será un selecto regalito para envolverlo en un abrazo y entregarlo sin más gestos que los mismos brazos a quienes son débiles o frágiles, sin preguntas ni palabras y mucho menos exigirles una felicidad por decreto, o porque tengan que igualar su felicidad a la nuestra.

¡Feliz empatía!

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