Frenos al progreso
Resumen
El artículo critica las trabas legales, ambientales y burocráticas que, según el autor, frenan el desarrollo económico de Colombia.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)El territorio de Colombia presenta grandes ventajas geográficas que pudieran servir de base para un desarrollo económico acelerado, sin embargo, es inverosímil la cantidad de trabas e inconvenientes legales que paralizan el desarrollo del País.
El ordenamiento legal de este País parece diseñado para perpetuar el estancamiento y la pobreza. Es increíble la cantidad de prohibiciones y tabúes que se encuentran para frustrar toda clase de iniciativas.
Entre las barreras establecidas contra el desarrollo, cabe mencionar en primer lugar el asunto de las reservas indígenas, según la información de Internet, la población indígena de Colombia es de 1.500.000 individuos (3,4 % de la población del País) y el área de las reservas indígenas es de 35,6 millones de hectáreas (aproximadamente 31 % del territorio nacional), es una enorme desproporción que millón y medio de habitantes tengan la reservación de un territorio equivalente a la extensión de Alemania.
Si se comparan las cifras presentadas con las de países con alta población indígena, se observa en Perú con 6 millones de habitantes de etnias indígenas, el área de las reservas es de 4 millones de hectáreas y en Bolivia con 41 % de población indígena, el área de las reservas es de 23 millones de hectáreas.
La indolencia de las comunidades indígenas y su hostilidad a todo lo que signifique progreso, ha convertido las reservas en territorios congelados. La actitud de los indígenas no es producir, solamente exigir y sabotear, frecuentemente pretenden torpedear obras públicas, minas, campos petroleros, etc., alegando que violan sus santuarios, sus cementerios o sus creencias. Los ríos del municipio de Santa Marta no pueden suministrarle agua a dicha ciudad porque son sagrados.
Al mismo tiempo se han convertido en parásitos dedicados ordeñar al Estado. Solo esperan gabelas y privilegios, pero su contribución al bienestar del País es nula.
Otro gran freno al desarrollo ha sido la creación caprichosa de parques nacionales sin justificación, generalmente por delirios de ecólogos de oficina. Todo esto sin un estudio previo de las riquezas naturales de las respectivas áreas. Hay 14,6 millones de hectáreas en la parte continental y 8.6 millones de hectáreas en el mar. Esta disparatada manía llevo a la pérdida de 80.000 kilómetros cuadrados de mar territorial que ganó Nicaragua.
La extensión de parques en el área continental es aproximadamente una décima parte del territorio nacional, poco menos que el área de Uruguay. Todo ese territorio vedado para el aprovechamiento de recursos naturales.
La credulidad criolla ha permitido que sacralicen los páramos como las grandes fuentes del agua del territorio y como santuarios de “biodiversidad”; dos conceptos totalmente falsos. Los páramos son áreas relativamente secas, la pluviosidad por encima de 2.000 metros de altura es muy pobre y esto lo expone el estudio nacional del agua realizado por el Ministerio del Medio Ambiente. Las isoyetas de los páramos son muy bajas.
Por otra parte, la biodiversidad de los páramos es un cuento falso, los páramos son pequeñas tundras, pobres en especies, la fauna que le atribuyen a los páramos es la del bosque pluvial, un ambiente que se presenta alrededor de los 2.000 sobre el nivel del mar. Pretender erradicar la actividad humana del páramo es un disparate, allí se produce la mayor parte de la papa, la cebolla y la alverja, además, allí se presentan prospectos de energía geotérmica, alrededor de los volcanes.
Otro aspecto que estanca el progreso es la nube de prohibiciones y tabúes que impone la burocracia, los trámites para la exploración minera son absurdos y tramposos.
La prohibición para la introducción de especies vegetales y animales es francamente ridícula. ¿Acaso desconocen que las vacas, los cerdos, las gallinas, el café, la palma africana y la cebolla son foráneas?