Gobierno De la Espriella radica presupuesto de $634,9 billones para 2027: ¿Cómo se repartirán?
El Gobierno radicó un presupuesto de $634,9 billones para 2027, con mayor peso en funcionamiento y deuda, y menor margen para inversión pública.
El Gobierno radicó un presupuesto de $634,9 billones para 2027, con mayor peso en funcionamiento y deuda, y menor margen para inversión pública.
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El Gobierno de Abelardo de la Espriella presentó ante el Congreso de la República su nueva propuesta de Presupuesto General de la Nación para 2027, una carta fiscal que llega con una cifra que difícilmente pasará inadvertida: $634,9 billones. El proyecto fue radicado por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, después de que las comisiones económicas del Congreso devolvieran el presupuesto que había presentado la administración de Gustavo Petro, cuyo monto ascendía a $575,6 billones.
La nueva propuesta es $59,3 billones superior a la anterior, un incremento cercano al 10,3 %. Incluso frente al presupuesto de 2026, el nuevo monto representa un aumento de alrededor del 14,2 %. La paradoja es evidente: el nuevo Gobierno había anunciado un fuerte ajuste del gasto público y llegó a la Casa de Nariño con la promesa de ponerle freno al crecimiento del Estado. Sin embargo, el presupuesto que acaba de presentar es considerablemente mayor que el que dejó el Gobierno Petro.
Hacienda tiene una explicación para esta aparente contradicción. Según el ministro Gómez, las cuentas heredadas no incorporaban con suficiente rigor obligaciones como pensiones, salud, subsidios de energía y gas, aportes parafiscales, combustibles y otros compromisos del Estado.
A esto se sumó un elemento que no estaba contemplado cuando se elaboró el primer proyecto: el terremoto ocurrido el 10 de agosto, que obligó al nuevo Gobierno a incorporar recursos para atender la emergencia y financiar la reconstrucción.
El ministro bautizó la nueva propuesta como el “Presupuesto de la Verdad” y la presentó como la primera fase del denominado Plan Rescate de la Economía. El Gobierno sostiene que el objetivo es sincerar los ingresos, reconocer obligaciones que estaban subestimadas, eliminar gastos que considera innecesarios y recuperar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
¿En qué se gastarán los $634,9 billones?
La estructura del nuevo presupuesto muestra que buena parte de la gigantesca bolsa no estará disponible para que el Gobierno pueda gastarla libremente. De acuerdo con las cifras divulgadas tras la radicación, el presupuesto contempla cerca de $392,5 billones para funcionamiento, $155,4 billones para el servicio de la deuda y $86,9 billones para inversión pública. Es decir, la deuda se queda con una tajada enorme de los recursos nacionales, mientras que la inversión representa aproximadamente el 14 % del presupuesto.
El dato de la deuda merece capítulo aparte. El servicio previsto para 2027 crecería cerca de 50 % frente a 2026 y alcanzaría el nivel más alto de la historia del país, de acuerdo con las explicaciones entregadas por el Ministerio de Hacienda. De los recursos destinados al servicio de la deuda, aproximadamente $58,3 billones corresponden a amortizaciones de capital y $94,4 billones a intereses.
En otras palabras, antes de pensar en nuevas carreteras, hospitales, colegios, subsidios o proyectos de seguridad, el Estado colombiano tendrá que destinar una enorme cantidad de recursos a cumplir sus compromisos financieros.
Educación, salud y trabajo, entre los grandes sectores
La educación continuará siendo uno de los principales destinos del gasto público. En el proyecto anterior, que fue devuelto por el Congreso, el sector educativo tenía una asignación cercana a $79 billones, mientras Salud contaba con aproximadamente $77 billones y Trabajo con $52 billones.
El nuevo presupuesto busca precisamente corregir las partidas que, según el Gobierno de De la Espriella, habían quedado insuficientemente financiadas.
Hacienda señaló que el presupuesto anterior no incorporaba de manera adecuada obligaciones en salud por cerca de $4 billones, pensiones por $8 billones y subsidios por aproximadamente $5,8 billones. También incluyó una provisión de $9,6 billones para atender el déficit acumulado del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC.
Defensa y seguridad, otra de las prioridades
La seguridad es uno de los ejes políticos centrales del Gobierno de Abelardo de la Espriella y, por ello, el sector Defensa y Policía aparece entre los principales sectores beneficiados por la inversión pública.
El proyecto ubica a Defensa y Policía dentro del grupo de sectores con mayores asignaciones de inversión, junto con Inclusión Social y Reconciliación, Transporte, Trabajo y Educación. La orientación resulta coherente con la agenda política del nuevo Gobierno, que ha colocado la recuperación de la seguridad, el fortalecimiento de la Fuerza Pública y la lucha contra las organizaciones criminales entre sus principales prioridades.
Infraestructura: menos margen para grandes obras
Uno de los puntos que genera mayor interés es el comportamiento de la inversión en infraestructura. En el proyecto anterior, la Agencia Nacional de Infraestructura tenía prevista una asignación cercana a $26,2 billones. Sin embargo, en el ajuste realizado antes de la nueva radicación esa partida fue reducida a aproximadamente $9,8 billones. También hubo recortes importantes en otros sectores relacionados con inversión.
Esto abre un interrogante importante para departamentos y municipios: ¿cuánto dinero quedará realmente disponible para nuevas carreteras, obras de transporte, infraestructura regional y proyectos estratégicos?
La respuesta será especialmente relevante para regiones como Santander, donde permanecen pendientes proyectos de conectividad vial, infraestructura aeroportuaria, corredores estratégicos y obras necesarias para mejorar la competitividad regional.
El propio Ministerio de Hacienda señala que la propuesta prioriza la inversión pública, pero la composición general del presupuesto muestra que el servicio de la deuda y los gastos de funcionamiento absorben una proporción considerable de los recursos.
La reconstrucción tras el terremoto entra en las cuentas
La emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto cambió las cuentas del Gobierno. Cuando la administración Petro presentó el primer proyecto, el desastre natural todavía no había ocurrido. Por eso, la nueva administración sostiene que fue necesario modificar las proyecciones para incorporar las necesidades de atención y reconstrucción.
El Gobierno plantea utilizar el Fondo Milagro de Reconstrucción como uno de los instrumentos para canalizar recursos públicos y privados, además de mecanismos como las asociaciones público-privadas y Obras por Impuestos. El costo definitivo de la reconstrucción todavía representa una de las grandes incógnitas de las finanzas públicas de 2027.
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