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Humanismo, libertad y ciudadanía

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Resumen

El humanismo y la ciencia son fundamentales para fomentar la libertad y la ciudadanía. La perspectiva de Platón y Nussbaum destaca la interdependencia entre el bienestar individual y la justicia social. La educación, la participación política y el arte son esenciales para esta visión humanista.

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Por: Roger Forero Hidalgo

En mi columna pasada hablé sobre la ciencia como una forma de aprehender la realidad que fomenta los valores republicanos. En la misma línea, el humanismo se erige como un pilar fundamental para la construcción de sociedades más justas y libres. Esto en la medida en que ofrece una ruta crítica hacia el fortalecimiento de la libertad y la ciudadanía.

Platón, con su ideal de la "polis" justa y su concepción de la justicia como armonía social, nos ofrece una visión del humanismo centrada en la búsqueda del bien común y la realización de las potencialidades humanas.

Para Platón, el humanismo es un camino hacia la excelencia, tanto personal como colectiva, mediante la educación y el cultivo de las virtudes. Esta visión platónica subraya la importancia de la reflexión filosófica y el diálogo.

Por otro lado, Martha Nussbaum amplía y actualiza este enfoque humanístico con su teoría de las capacidades, que aboga por garantizar las condiciones que permitan a cada individuo desarrollar y ejercer sus capacidades humanas fundamentales. Nussbaum insiste en que la verdadera libertad reside en la posibilidad de elegir y perseguir una vida de valor, lo que requiere un entorno social y político que promueva activamente el desarrollo humano en

todas sus formas. Su enfoque destaca entonces la interdependencia entre el bienestar individual y la justicia social, y cómo la promoción de capacidades como la educación, la salud, y la participación política son esenciales para la realización de la ciudadanía plena.

Al entrelazar las perspectivas de Platón y Nussbaum, podemos ver cómo el humanismo se convierte en una fuerza transformadora que impulsa la libertad y la ciudadanía. A través del prisma del humanismo, la libertad se comprende no solo como la ausencia de coacción o la capacidad de elección entre opciones, sino como la liberación del potencial humano a través de la educación, el arte, la filosofía y la participación comunitaria. En este sentido, la ciudadanía se transforma en una práctica activa de compromiso con el bien común, donde cada individuo contribuye al desarrollo y mejoramiento de la sociedad.

Esta visión humanista de la libertad y la ciudadanía nos invita a repensar nuestras estructuras sociales, políticas y económicas para garantizar que fomenten el desarrollo integral de todas las personas. Implica reconocer la importancia de la cultura, el arte y la filosofía no solo como adornos de la vida, sino como elementos centrales en la formación de individuos críticos, compasivos y comprometidos con la construcción de una sociedad más justa.

Pensar Ciudad es defender la educación en humanismo y ciencia como un marco robusto para repensar y reforzar los conceptos de libertad y ciudadanía en la era digital. Es recordar que, en el corazón de una sociedad libre y justa, debe haber un compromiso inquebrantable con el desarrollo humano, la justicia social y el bien común.

En una época en la que prima la técnica y la “educación para el trabajo”, es importante defender la cultivación de ciudadanos integrales. Como continuación del diálogo iniciado por la ciencia, el humanismo nos desafía a construir comunidades donde cada persona tenga la libertad y la capacidad de vivir una vida plena y significativa.

No es que la educación para el trabajo y el desarrollo de la técnica no sea importante, empero, no garantizan nada per se, si no se complementan con la búsqueda ciudadanos crítico y reflexivos

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