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Jornada de indemnización a víctimas en Santander

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Foto por: Jonathan Castrillón.
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Resumen

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De la tragedia a la resiliencia

En una emotiva jornada que quedará grabada en la memoria de Santander y de toda Colombia, la Unidad para las Víctimas llevó a cabo la primera jornada de indemnización del año 2024 en la región, marcando un hito en la búsqueda de justicia y reparación para aquellos que han sufrido innumerables tragedias durante décadas de conflicto armado. El evento, celebrado en el Sena y liderado por Javier Peña, director territorial de la Unidad para las Víctimas en Santander, fue mucho más que una simple actividad administrativa; fue un acto de solidaridad y reconocimiento hacia aquellos que han sido víctimas de desapariciones forzadas, homicidios y otros crímenes atroces.

Desde tempranas horas de la mañana, la calle 16 con carrera 27 se llenó de personas que buscaban no solo una compensación económica, sino también un gesto de justicia y reconocimiento por los horrores que han debido enfrentar. Entre los presentes, se podía sentir una mezcla de emociones: dolor por las pérdidas sufridas, esperanza por un futuro más digno y gratitud por el apoyo recibido por parte de la Unidad para las Víctimas y de la sociedad en general.

Para muchos, esta jornada representaba un paso crucial en su proceso de sanación y reconstrucción. Durante años, han debido cargar con el peso del sufrimiento causado por la violencia y la injusticia. Pero, con este espacio de encuentro y solidaridad, encontraron un rayo de esperanza, una señal de que no están solos en su lucha por la verdad y la justicia.

Un acto de solidaridad y reconocimiento

Javier Peña, con su voz serena pero firme, guio el evento con maestría, explicando detalladamente el proceso de indemnización y reparación. Para algunas de las personas presentes, este era un camino que habían esperado recorrer durante años, mientras que para otras era el inicio de un proceso que se antojaba largo y difícil. Sin embargo, todos compartían una misma meta: obtener el reconocimiento y la reparación que tanto merecían.

A pesar de la convocatoria para 131 personas, no todas pudieron asistir. Algunos, por razones de salud o logísticas, no pudieron hacerlo, lo que no menguó en absoluto el espíritu de solidaridad y unidad que reinaba en el lugar. Javier Peña hizo un llamado a aquellos ausentes, asegurándoles que la Unidad para las Víctimas estaría en contacto con ellos para garantizar que también reciban la compensación y el apoyo que necesitan.

Foto por: Jonathan Castrillón.

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la presencia y el testimonio de Gloria Cecilia Monsalve Correa, funcionaria pública en la sede de víctimas de Lebrija, Santander. Su historia, marcada por el desplazamiento forzado, las amenazas y el homicidio de su compañero, conmovió a todos los presentes y sirvió como un recordatorio poderoso del costo humano del conflicto armado en Colombia.

Lección de fortaleza y superación

Gloria compartió con valentía los detalles de su tragedia personal, pero también destacó su resiliencia y su determinación para reconstruir su vida y ayudar a otros en situaciones similares. Su testimonio resonó en todos los corazones presentes, recordándoles que, a pesar del dolor y la adversidad, siempre hay esperanza y la posibilidad de un futuro mejor.

La jornada no solo representó una compensación económica para las víctimas, sino también un reconocimiento al valor de la resiliencia y la fuerza de aquellos que han sido afectados por el conflicto armado en Colombia. Fue un recordatorio de que, aunque el camino hacia la justicia y la reconciliación puede ser largo y difícil, no están solos en su lucha.

Con este gesto, la Unidad para las Víctimas no solo buscaba reparar el daño material causado por el conflicto, sino también contribuir al proceso de sanación y reconstrucción de la vida de las víctimas. Era un paso más en el camino hacia la verdad, la justicia y la reconciliación en Colombia, un recordatorio de que, juntos, podemos superar incluso las adversidades más difíciles y construir un futuro más justo y humano para todos.

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