La caja menor de Petro
El texto denuncia corrupción, uso político del presupuesto y crisis fiscal durante el gobierno de Petro.
El texto denuncia corrupción, uso político del presupuesto y crisis fiscal durante el gobierno de Petro.
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Pasaron las elecciones y retornaron con todo ímpetu la venalidad y corrupción que entronizaron, desde hace cuatro años, Gustavo Petro, el M19 y otras perversiones para destrozar, fracturar y corromper a Colombia.
Falsamente se intentó implantar un gobierno de unidad nacional, engaño que duró lo que un dulce en la puerta de una escuela, porque aparecieron filudas uñas que echaron mano a unas finanzas públicas que apenas se recuperaban de la pandemia.
Desde entonces ¿quién dijo miedo? Los ingresos del fisco rodaban hacia las arcas de Petro, sus conserjes y armadores de la subversión que crecían como espuma. Al disfraz de “paz total”, se le quiso poner vuelo, pero fracasó por carencia de ganas e impulso para la alejara del factor monetario, que ya por esas épocas, tenía otros rumbos que se conocen como “la caja menor de Petro y sus acólitos”.
Desde entonces todo se fue encumbrando a las alturas, incluyendo al FAC-Presidencial. Parece que cosas muy valiosas eran transportadas y depositadas con claves secretas. El tiempo pasó aceleradamente, buscando un prójimo de toda la confianza del mandamás para llevarlo a la Casa de Nariño a partir del 7 de agosto del 2026.
Era urgente porque las arcas estaban llenas para arrancar la campaña, hasta que apareció un Iván de toda la confianza, que supo leer discursos en plazas públicas, que enloqueció a la gente con los prodigios, sabiduría y verborrea del jefe mayor. Un enloquecedor con predica y monserga que levantara el clamor de “gracias, Petro, gracias, Petro”, sin saber por qué. Urgente hablar de reforma agraria con 3 millones de hectáreas, cuando solo se habían escriturado 450.000 entre sus amigos del M19.
Entre octubre del 2025 y el 1 de mayo del 2026, empezaron a agotarse los fondos públicos y en general el presupuesto nacional. La plata salía a rodos para pagar centenares de manifestaciones con refrigerios, piscolabis, licores, estímulos monetarios y cientos de chivas para transporte.
Mientras la millonada salía, el déficit fiscal crecía de tal manera que todo el aparato financiero del Estado languidecía. Pero se requería más dinero para comprar votos y financiar la campaña de Iván, quien no escalaba lo necesario para derrotar a Abelardo, Paloma, Vicky, Claudia, Sergio y como diez más.
Cada hora se devoraban y saqueaban los presupuestos de todos los organismos del Estado. Petro le echó mano a la regla fiscal y a cuanto préstamo hubiera por ahí, sin importarle la tasa, porque según afirman, algo vislumbra a los negociantes.
Finalmente, vino la elección del 21 de junio, a la cual Petro y Cepeda llegaron mermados, porque el presupuesto nacional ya estaba exánime. Entre tanto De la Espriella avanzaba. Ahí empezó el “fuera Petro, fuera Iván”.
Y ojo: si hoy 14 días después hubiera votación, Cepeda desaparecería porque no tendría presupuesto para comprar votos, contratos e invertir en politiquería oficial. Dicen que no alcanzaría ni la mitad de los 12 millones. Es decir: no todo se puede convertir en la caja menor de un gobierno para triunfar electoralmente.
Hoy hay otro gobierno que le aplicará freno al festín con el que se manejaba la economía, con el déficit fiscal y con la corrupción.
Ha entrado un académico, ilustrado, erudito, e irreprochable profesional Miguel Gómez Martínez, como ministro de Hacienda, que enderezará los desastres que dejan Petro y sus corruptos. Respetará la independencia del Banco de la República y racionalizará el crecimiento económico favoreciendo más a las empresas. Tiene sus ojos puestos para recuperar a Ecopetrol de la hecatombe.
Así florecerá la nueva Colombia que requería seriedad y profesionalismo para beneficio de todos sus habitantes.