ir al contenido
🔴

Piedad Córdoba había tenido negocios en los llanos orientales

‼️ Envianos tu denuncia o noticia
FUENTE: INSTAGRAM 
Versión Beta Reportar error

Resumen

La finca Ari Ari, propiedad de la exsenadora Piedad Córdoba, se concibió como una iniciativa de agroturismo en Puerto Lleras, Meta, buscando impulsar el desarrollo local y atraer visitantes a la región. Aunque no se completó, el proyecto dejó un impacto significativo en la comunidad.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Espacio Publicitario
+ Google Noticias
+ Canal WhatsApp

La finca Ari Ari: refugio y legado de Piedad Córdoba en Puerto Lleras

La finca Ari Ari, ubicada en la vereda La Tigrera de Puerto Lleras, Meta, se convirtió en un refugio para la exsenadora Piedad Córdoba durante los últimos 12 años de su vida. Más allá de ser un lugar de descanso, Córdoba la concibió como un proyecto de agroturismo que, aunque no llegó a completarse, dejó una huella significativa en la región.

Su presencia en la zona la convirtió en una figura destacada. No solo buscaba atraer visitantes a una región poco explorada por el turismo, sino que también impulsaba el desarrollo local generando empleos y estrechando lazos con la comunidad.

Su proyecto de agroturismo, aunque inconcluso, contemplaba la construcción de un hotel, piscina y otras instalaciones para recibir visitantes. De esta manera, buscaba promover el turismo en la región y generar oportunidades económicas para la comunidad.

La muerte de Piedad Córdoba en 2024 dejó inconcluso su proyecto de agroturismo en Ari Ari. Sin embargo, su legado en la región sigue vivo.

Según varios residentes de la vereda La Tigrera, quienes hablaron con REVISTA SEMANA, Piedad Córdoba era una figura familiar en las canchas de tejo. Compartía con la comunidad, invitando aguardiente a los asistentes, hombres, mujeres y ancianos, sin distinción. Disfrutaba del baile, pidiendo música y contagiando a todos con su alegría.  

Aunque siempre estaba acompañada por sus escoltas, la presencia de las Farc en la zona le brindaba cierta tranquilidad. Ella conocía al grupo armado como la palma de su mano, lo que le permitía desenvolverse con cierta familiaridad en el entorno.

Ari Ari tiene 144 hectáreas y está ubicada a dos horas desde Villavicencio. Allí el plan de Córdoba, además de criar animales y sembrar algunos cultivos, era montar un hotel y construir una piscina, pero el tiempo no le alcanzó. Lo primero fue asegurar la entrada, pues no había carretera, su idea era pavimentar el camino a la finca, sin embargo, mientras llegaba a ese punto arrendaba por horas el servicio de retroexcavadoras para que alisaran temporalmente la ruta por donde ella ingresaba con sus cuatro camionetas blindadas y escoltada hasta los dientes los fines de semana, cuando se encerraba en su finca y recibía comensales. Todos con vehículos de alta gama y vidrios polarizados, relata la comunidad.

FUENTE: PERIODICO DEL META 


La hacienda, financiada en gran parte por la senadora de izquierda, alberga una variedad de animales. Entre ellos se encuentran gallinas, que producen huevos para la venta en la vereda La Unión y el casco urbano de Puerto Lleras. También hay cerdos, pavos reales, caballos –que solían ser un gran deleite para Piedad antes de que se viera confinada a una silla de ruedas– y vacas de las razas Brahman y Holstein.

La casa principal de Ari Ari se alza como un oasis de estilo y tradición en el corazón del Meta. Su techo, revestido de madera fina, da paso a un interior donde cada detalle ha sido cuidadosamente seleccionado. Las puertas, con sus diseños únicos, y los cuadros ornamentales que rinden homenaje a la cultura afrocolombiana, crean un ambiente cálido y acogedor.

Los pisos, de estilo propio, reflejan la personalidad única de la casa. Los cuartos, cada uno con el nombre de un municipio del Meta, están equipados con todas las comodidades: aire acondicionado, camas Luis XV, candelabros y lavamanos adornados con motivos llaneros, como coloridas guacamayas.

Uno de sus más cercanos amigos le contó a Revista Semana, que no entendia como Córdoba había terminado allí, con una finca, si le gustaban las comodidades, odiaba los mosquitos y nunca estuvo en sus planes tener una hacienda en los llanos orientales Colombianos.

Más reciente

Paseo a la costa terminó en tragedia

Paseo a la costa terminó en tragedia

Sandra Villarreal Páez murió en un accidente vial en la vía Plato-Pueblo Nuevo. Su hijo Juan, conductor, chocó contra un puente y el carro se incendió. Ambos hijos sobrevivieron con heridas y las causas del accidente están siendo investigadas.