Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Opinión/ La realidad humanitaria
Opinión

La realidad humanitaria

La paz y la concordia comienzan en cada persona, con gestos de humanidad, empatía y reconciliación en la vida diaria.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Resumen con IA

La paz y la concordia comienzan en cada persona, con gestos de humanidad, empatía y reconciliación en la vida diaria.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

 

 

Volver a la estética del pulso y a la ética de los andares, ha de ser nuestra tarea. Nos conviene a todos, hacer cambios en nuestras existencias; ya que, si el egoísmo que genera el sistema hace que los gobernantes antepongan su éxito personal a su compromiso social, también nosotros con nuestras acciones y reacciones diarias, ante un problema con el que nos topamos, o una tensión que vivimos u ofensa que sufrimos en nuestro circulo viviente, nos mostramos pasivos e indiferentes, en lugar de ofrecer nuestra mano extendida y la comprensión manifiesta, contribuiremos asimismo a que el desorden crezca.

Por: Víctor Corcoba Herrero 

Quizás debiéramos explorar más la memoria, repensar los hechos, y ver que nuestros pasos no radican en vaticinar el mal, sino más bien en destinar nuestras fuerzas por un mundo mejor..

El futuro nos corresponde a todos laborarlo. En consecuencia, nuestro deber es cuestionarnos con valentía el modo y la manera de donarnos, de activar el níveo amor poniéndonos a generar concordia, ante una bochornosa realidad deshumanizante e inhumana como jamás, marcada y remarcada por un aluvión de conflictos armados y desplazamientos masivos. Desde luego, los principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia se perciben amenazados continuamente, por la impunidad en la vulneración de normas internacionales. De ahí, la necesidad, de que se active la buena vecindad; pues si cada uno se aviene con los de su propia acera, mediante el amor recíproco, la calle acabará aunándose de palpitaciones, reconduciéndonos y hallándonos en los demás.

Hermanarse es nuestra gran asignatura pendiente. Lo armónico es lo que nos hace avanzar hacia el territorio de la belleza y embellecernos. El verdadero ser reconcentrado crece y aprende cada día de sus errores, llegando a descubrir que siempre uno es el principal garante de lo que acontece. Precisamente, entiendo, que un vencedor es aquel que entiende la obligación que conlleva su libertad, haciendo un llamamiento a rechazar la lógica del inhumano mercado, que todo lo compra y lo vende, especialmente en esta era de intereses mezquinos. Hoy más que nunca, por consiguiente, tenemos que entrar en sanación. La paz nace en nuestra propia casa, arranca en nosotros y finaliza con la siembra de gestos conciliadores y reconciliadores. Ahora bien, nadie puede amar sin antes amarse.

Quererse a sí mismo es el prólogo de una biografía que dura toda la vida, contribuyendo a que cese este torrente de lágrimas, que nos está dejando sin sonrisa alguna, impidiendo fortalecer las alianzas globales para proteger la dignidad, la seguridad y la autonomía de todas las personas. No son las armas las que generan los acuerdos, sino la realidad del alma humana, que es lo que nos incentiva a vivir, sentir y recapacitar. Ojalá aprendamos a tomar conciencia de esta cruda realidad, para que cada cual haga de la unión la causa de su esencia, no aislándose, sino poniéndonos en movimiento, lo que te hace no quitar ojo y observar e ir hacia los otros, creando comunión y comunidad, objetivo del que tampoco debemos desviarnos.

La estabilidad se manifiesta a través del cultivo de la cultura del abrazo sincero, hacia el semejante, lo que forja sobre todo sabiduría y felicidad. Está visto que nos hemos globalizado, ahora será hermoso que nos entendamos y atendamos, para defender nuestro proceder por aquí abajo, que ha de estar cargado de sueños hogareños y de relatos en sociedad. Sin ese vínculo de parentela, en continua conformidad, no espiga la correspondencia. Por ello, es vital conocerse y reconocerse, estimarse y ayudarse, ¡manteniéndose humanos!