La transformación del sistema educativo
La educación debe transformarse con inversión, tecnología y nuevos roles docentes para responder a los desafíos del presente y del futuro.
La educación debe transformarse con inversión, tecnología y nuevos roles docentes para responder a los desafíos del presente y del futuro.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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“Doña Ramona”, se llamaba la gruesa regla con la que nos castigaba en primaria el profesor Wilches, golpeando la mano abierta por pequeñas faltas cometidas en el salón de clases o por no haber hecho una tarea. En algunas oportunidades pusimos en la palma de la mano 2 cejas en cruz pretendiendo con ello que la tenebrosa regla de castigo se partiera al golpearnos. La entrega mensual de libretas estaba a cargo del rector, el padre Alfredo, quien formaba a los que habían perdido más de dos materias castigándolos con su rejo dando 2 fuertes lapos, sin chance de protestar o chistar alguna palabra.
Estas formas de enseñar tenían el aval de nuestros padres al considerar que hacía parte de la formación. Dicho sistema data de más de medio siglo, tiempo en el cual ha tenido una transformación sustancial, implantando el derecho y protección a los niños y al estudiante en general al punto en que este rol se ha invertido y en oportunidades el que ha recibido castigo es el propio instructor. Lo increíble es que nos quedamos anclados y no cambiamos el arcaico sistema de enseñanza resolviendo problemas del pasado, enfrentados a los desafíos del futuro sin herramientas para afrontar cambios en un nuevo sistema de vida.
Aún no hemos pasado de la educación tradicional a los cambios que implica la educación virtual con internet, redes sociales, automatización, robótica e inteligencia artificial, lo que nos induce a nuevas formas de trabajo. Debemos capacitarnos para aprender a utilizar estas herramientas científicas que facilitan nuestro accionar sin volvernos dependientes de ellas, enfocándonos en nuestras propias ideas de creación y la capacidad de decidir. Nuestros profesores e instructores deben ser orientadores, críticos, motivadores, y acompañantes del aprendizaje, evaluando las capacidades de cada estudiante.
Es indiscutible que estos cambios no pueden darse de la noche a la mañana, pero hay que empezar ya, nuestro verdadero desafío está en que el Estado invierta más en educación y tecnología con igualdad de acceso, como una forma de combatir esta brecha social que nos limita. La tecnología artificial sigue su marcha, lo que conlleva a nuevas profesiones para las cuales debemos prepararnos. Es el momento de transformar la educación para poder alcanzar un futuro con un desarrollo sostenible y justo, que se adapte a nuestras necesidades para el bienestar humano y planetario.
El diagnóstico concluye que la educación está en crisis, que se pide a gritos una transformación del sistema educativo que requiere un aumento significativo de inversión económica por parte de nuestros mandatarios, formando profesionales idóneos desde su base primaria, con elementos tecnológicos actualizados que permitan una visualización clara a futuro, que brinde por resultados la confianza de nuevas generaciones ávidas de abandonar ese ostracismo social y educativo en que hemos estado sometidos desde tiempos pluscuamperfectos. Ya es hora de despertar.